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La Brújula para el Ministro Evangélico – Parte 2

Resumen La Brújula para el Ministro Evangélico, Zondervan.

Realizado por Nancy I Falcon, estudiante de la Universidad Cristiana Logos.

Es muy triste como menciona el escritor, la situación que estamos viviendo, hoy día, pues muchos hogares están destruidos.  El hogar es la base de toda nación y lamentablemente se está derramando. Esto es un mensaje que los ministros debemos predicar no solo en los púlpitos sino a través de nuestros hogares. El hogar de los ministros debe ser un lugar de paz, un oasis para la familia, un lugar de atracción, donde se pueda respirar la paz, en el cual debe reinar un ambiente agradable, en el hogar los hijos deben hallar refugio. El hogar debe mantenerse limpio en buenas condiciones. La esposa del ministro debe preocuparse por el aseo de la casa. El ministro como esposo, no debe permitir que la llama del amor se apague. La pareja debe salir a solas, pasar un tiempo juntos.  El ministro como padre debe ser amigo y consejero de los hijos.

Consejos para los Ministros padres:

  1. Debemos ser un ejemplo en
  2. En todo tiempo, mostrar amor genuino.
  3. Los primeros cinco años de la vida de un niño, son muy importantes en la formación de la personalidad de los niños, más de lo que nosotros imaginamos insisten los Psicólogos.
  4. Muy saludable establecer metas para los niños.
  5. Muy importante es corregir a los niños.
  6. Los padres debemos ser firmes.
  7. Cuando los niños se porten bien, debemos recompensarlos.
  8. Establecer un horario para las diferentes actividades en el hogar.
  9. Debemos fomentar la buena lectura, no permitamos libros dudosos.
  10. Debemos orar todos los días por cada uno de los miembros de la familia.

Los Ministros que son solteros que todavía no han contraído matrimonio, debe orar por una pareja idónea y contraer matrimonio, no es bueno que esté solo.  El Ministro como novio, debe asegurarse de que es la voluntad de Dios contraer matrimonio con la novia, debe orar, esperar que Dios confirme si es conveniente para su vida, tanto como esposa, pareja como ayuda idónea. Debe asegurarse que es la voluntad de Dios, porque sino, lamentablemente, estará casado pero estará solo. No debe precipitarse en el noviazgo, también debe cuidar su testimonio, no debe salir a solas con la joven, y ya cuando contraiga matrimonio debe entender el Ministro que es pastor no solo de una congregación, sino es pastor de su esposa y de sus hijos. El Ministro es el Sacerdote de la familia el cual representa a Dios en el hogar y presentará a su familia ante Dios.

Las mujeres hemos sido llamadas para ser las ayudas idóneas de los esposos, es una tarea bien difícil para llevar a cabo este papel. La esposa del pastor debe ser una persona comunicativa, debe ser una persona que hable con los demás, que se preocupe por el dolor ajeno, que sea comprensiva, que comprenda cuando las personas se encuentran atravesando por diferentes situaciones y luchas en su vida. Deben identificarse con las personas, con los miembros de la Iglesia.  La esposas de los ministros deben servir de Puente, entre unos y otros, ser luz, pueden ser la llama que encienda el calor de la comunicación.

La casa pastoral debe ser un ejemplo para todos, debe ser un lugar limpio, ordenado, atractivo en el cual se refleje la personalidad de la mujer que lo administra. El hogar debe llamarse como “nido de amor”, debemos darle nuestra atención a los hijos. Debemos recordar siempre que nuestros hijos nos necesitan, que ellos estarán por un tiempo en el hogar, crecerán, harán sus propias vidas y luego quedarán solo recuerdos y memorias. Tratemos de entonces dar lo mejor como padres y entender claramente que nuestra responsabilidad no solo se trata de proveerles alimentos, ropa, zapatos, sino que también incluye además de la alimentación enseñarles valores morales y espirituales. Ningún centro puede reemplazar nuestros hogares.

La fe de nosotras las mujeres en la casa pastoral debe ser una fe como la de muchas mujeres de la Biblia, encontramos ejemplos de mujeres que echaron mano de una fe extraordinaria y que nos sirve a nosotras de ejemplo. Fe como la de Rahab la ramera que por fe, salvo a su familia de la muerte, Esther que salvo al pueblo de Israel con sus ayunos, sus oraciones y con su fe, la viuda de Sarepta que por fe salvo su hogar, y a través de su fe, pudo ver un milagro. Nosotras las mujeres podemos echar mano de las promesas de Dios, debemos poner en acción las promesas que Dios ha hecho a nuestras vidas.

Como esposas de ministros debemos tener cuidado antes de hablar, debemos tener “prudencia” que es el arte, la sabiduría de pensar antes de actuar y de hablar.  La palabra de Dios y Jesús mismo nos aconseja que no hagamos a las demás personas las cosas que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros, que hagamos, seamos, con los demás de la misma manera que deseamos que sean con nosotros. “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres os hagan, así también haced vosotros a ellos; porque esto es la ley y los profetas”. Mateo 7:12

Necesitamos cuidarnos en muchos aspectos para tener éxito en el ministerio, la palabra “éxito” se refiere cuando hemos logrado la plena aprobación de Dios, que es muy importante y lo que más importa, como también significa que gozamos de la confianza de los hermanos y colegas. Nosotros los ministros debemos tener especial cuidado es en la administración de las finanzas personales. La palabra de Dios nos enseña sobre las finanzas, no podemos ignorar las enseñanzas de la Biblia. Lamentablemente vivimos en unos tiempos que muchas personas se preocupan por adquirir solo bienes materiales y el dinero principalmente. muchos Ministros, por dinero han cambiado de denominación, de ministerio, de Iglesia, de lugar. En la palabra de Dios encontramos advertencias sobre el amor al dinero en el libro de 1ra de Timoteo 6:10– “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de fe y fueron traspasados de muchos dolores”.

La Biblia es nuestro semáforo bíblico la cual enciende la luz de peligro, para los Ministros que tengan ambiciones lucrativas puramente. Lamentablemente vivimos en unos tiempos y estoy de acuerdo con el escritor en el cual muchos solo viven preocupados por obtener más, compitiendo por tener los mejores templos, autos, ropa, propiedades, llamando la atención usando diferentes “estrategias” para obtener dinero del pueblo de Dios.

Muchas veces el dinero que recibe el Ministro es poco, no es suficiente para cubrir sus necesidades. Debemos tener cuidado de no caer en la trampa de comprar cosas que no podamos

Pagar, una de las maneras de evitarnos más deudas es evitando los préstamos, si no nos queda más remedio pues podemos pero tenemos que tener mucho cuidado, hagamos un presupuesto, tener en cuenta nuestros ingresos y los gastos que tenemos que hacer por semana, por día o mensualmente. Debemos preparar un presupuesto y tenerlo bien escrito y ejercitar una buena disciplina para ajustarnos dentro de los límites fijados. Los Ministros no solo debemos predicar sobre este tema, sino que debemos ser ejemplo en cumplir, en vivir lo que predicamos y enseñamos.

Los Ministros debemos preocuparnos mucho por mejorar nuestras relaciones humanas con la Iglesia. Debemos darle mucha importancia a este aspecto en el ministerio, de no darle la merecida importancia pueden surgir problemas los cuales podemos evitar. Las relaciones humanas son la correspondencia y la armonía entre las personas que están en un grupo, debe procurar descubrir y analizar las necesidades de cada persona individualmente, sus metas.

Estudiar lo que el grupo espera de todas las personas, las causas de los problemas y cómo evitarlos forman parte de esta ciencia. Para mantener buenas relaciones humanas en la Iglesia, los Ministros debemos tener una cualidad principal que se requiere de las personas que están al frente de un grupo y es “madurez”. Cuando somos “maduros” hemos logrado desarrollarnos mentalmente y espiritualmente, somos personas que nos desenvolvemos con prudencia y juicio, ser una persona Madura significa que ha crecido, mentalmente y espiritualmente, Dios, nos ha provisto de los medios para que podamos madurar, nos ha provisto de Inteligencia y su gracia divina.

Los Ministros seamos comprensivos, lo más esencial para nosotros poder comprender a los demás es comprendernos a nosotros mismos. Para que podamos comprender a las demás personas necesitamos comprendernos a nosotros mismos, es imposible que podamos comprender a otros, sino nos comprendemos a nosotros mismos. Para que podamos comprender realmente a las demás personas debemos poseer la virtud de saber escuchar, escuchar más y hablar menos. No se trata solamente de oír, sino de escuchar, necesitamos aguzar el entendimiento y el oído. El error más grande de un Ministro es creer que lo sabe todo.

Como Ministros debemos buscar la forma de suplir las tres necesidades basicas de cada ser humano:

  1. Sentir la aceptación de otras personas.
  2. Tener la seguridad espiritual, intelectual y económica.
  3. Ser amados.

El éxito de nosotros los Ministros no se mide por lo mucho que podamos hacer sino por lo mucho que hagan los hermanos de la Iglesia y que se desarrollen realizando toda clase de actividades en el servicio al Señor. Los creyentes se fortalecen cuando toman parte activas en algunas esferas de trabajo de la obra de Dios. La Iglesia se estanca y se muere o vive y se mueve,todo depende con las habilidades de los Ministros para desarrollar los valores de cada uno de los miembros de la Iglesia.

No podemos cometer el gran error que cometen otros Ministros, por ejemplo el no saber agradecer a los hermanos de la congregación cuando laboran, se debe sacar tiempo para expresar nuestra gratitud de a cada uno de los hermanos que rinde servicios en la Iglesia.

El buen Ministro, no castiga desde el altar a los hermanos de la Iglesia a través de sus mensajes o sermones, al contrario debe motivar al pueblo de Dios a trabajar para la obra de Dios.

Los Ministros no deben divulgar las cosas que nos dicen los hermanos de la Iglesia. Esto causa un gran dolor y una gran desilusión en el corazón de las personas, cuando confían, en su pastor y después de haberlos confiado algún asunto o problema personal, el pastor lo divulga. Personalmente he vivido también esta triste experiencia, en la cual he confiado en un Ministro y luego cuando predica el mensaje de la palabra de Dios públicamente divulga “el secreto” o “lo que con tanta confianza le compartí”. Nos sentimos realmente “defraudados” “lastimados” cuando estas cosas suceden y como he aprendido desde pequeña, que los errores que cometen las demás personas nos enseñan a nosotros a no cometerlos.  Las confidencias, deben mantenerse en “total secreto”, pienso que deben “morir con nosotros” debemos “llevarlos a la tumba”.

“Un pastor no puede ser cualquier persona, ni cualquier persona puede ser un pastor”. Para ser un verdadero pastor, necesitamos tener características o cualidades que nos hagan personas aptas para este ministerio.  Además de buenos predicadores necesitamos ser buenos visitadores, por que es importante que prediquemos buenos mensajes pero también es muy importante visitar a las personas.

Para poder conocer bien las ovejas, necesitamos visitar a las personas. De esta manera entenderemos mil veces mejor las debilidades de cada una., sus problemas, sus ansiedades, sus necesidades. Por otro lado, los hermanos conocen mejor a su pastor, cuando tienen contacto, cuando puedan hablar, compartir. La naturaleza de la visita del pastor es espiritual netamente. Se trata de aumentar la fe, del creyente y de orientar a aquellas personas ante sus problemas. Es muy importante que en las visitas, el Pastor hable sobre asuntos espirituales.

Author: Logos Empresarios

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