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Las 7 leyes de las Relaciones Interpersonales | Parte 2

En el artículo pasado mencionamos algunas leyes que hacen que tengamos mejores relaciones con otras personas, tengamos una actitud diferente de los demás, y triunfemos en nuestros sueños.

Escuche con Empatía

escuchar es algo más que oír, supone un interés genuino por conocer el pensamiento de la otra persona. No es fácil en la práctica esta manera de actuar pues es frecuente estar más pendiente de juzgar el mensaje o preparar lo que se piensa decir. Escuchar es captar el significado de las palabras que se pronuncian, comprender el mensaje, las ideas. Es entender la situación.

La escucha empática va más allá todavía. La empatía es esa relación de corazón a corazón entre dos personas. Es un proceso de comunicación que tiene en cuenta el mundo emocional de las personas. Se escucha de modo empático cuando se captan los sentimientos de otra persona, cuando alguien se hace cargo del estado de ánimo de otro.

Requiere interés por la otra persona, generosidad y una serie de habilidades específicas.

Sea asertivo al expresarse

No es suficiente con querer y saber escuchar para que una relación sea buena, aunque sea un requisito básico. Se necesita también saber expresarse adecuadamente.

La asertividad es un modo afirmativo de expresarse por parte de una persona. La comunicación asertiva permite a una persona decir lo que quiere decir, sin tensiones interiores, de un modo claro y con sentido positivo. Supera los respetos humanos a la hora de manifestar las propias opiniones, sabe exigir de modo firme y sereno los popios derechos, rechaza cualquier proposición que no desee aceptar sin sentirse obligado a aceptar.

Distinga entre la persona y su conducta

Con alguna frecuencia cualquier persona se ve obligada a intervenir en la vida de otra. Unos padres de familia, por ejemplo, con sus hijos dentro del proceso educativo. Un matrimonio en un posible desacuerdo, etc. En estas ocaciones y tantas otras es necesario distinguir entre la persona y su conducta o sus ideas.

Es lógica la diversidad de ideas, de personalidad, de comportamientos, pues responden a la naturaleza humana, Este pluralismo de ideas y conductas no debe ser inconveniente para una convivencia sana entre las personas, sino por el contrario debe llevar a una sinergia constructiva.

Para que esto sea así es necesaria la distinción entre persona y conducta. Se discrepra de la conducta o de las ideas, pero se acepta a la persona. Es una consecuencia de valorar a una persona por lo que es, más que por lo que hace o piensa. Toda persona posee en si misma una dignidad que nadie puede ofender. Desde esa consideración, en cambio, es fácil corregir, discrepar, interpretar…

Como conclusión de estas ideas quisiera presentar dos conceptos  cristianos, que resumen todo lo anterior.

  • La primera es la llamada Regla de oro, presente en todas las civilizaciones, especialmente en la cristiana: » Trate a los demás como quiere que le traten a usted«. Es un criterio seguro para acertar en la conducta a seguir en cualquier relación humana.
  • Lo segundo es un concepto que Juan Pablo II usó muchas veces en distintas intervenciones: «La persona se realiza mediante la donación de si mismo a otras«. Es el auténtico amor base del perfeccionismo humano, de la unidad familiar y de una sociedad humana  y justa.

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Author: Logos Empresarios

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