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Perder para ganar

Aprender a perder para ganar

Basado en el libro de H. NORMAN WRIGHT

Respecto a las perdidas en la vida, debemos de indicar que a nadie le gusta perder, siempre queremos tener éxito, se supone que la vida debe de estar llena de ganadores.
El perder a cualquiera duele, ya sea grande o pequeña la perdida duele. Con demasiada frecuencia una persona que ha sufrido una pérdida es culpable de ello. (Leer Juan 9. 1-3).
En la vida vamos experimentando muchas pérdidas. Siempre que hay algún tipo de apego no se puede evitar una perdida cuando el vínculo se rompe, la vida está llena de relaciones con personas, cosas y sueños que se rompen.
Entonces se producen nuevos lazos. La vida es una mezcla de pérdida y ganancias, pérdida y adquisición. En la creación, la pérdida es el ingrediente del crecimiento.

No consideramos perder nada

Al no entristecernos, adecuadamente las reacciones y los sentimientos no resueltos nos limitan y estos temas sin resolver continúan evitando que vivamos la vida a plenitud.
Debemos reconocer las pérdidas secundarias, pueden ser cambios reales o sutiles, como el estatus, entorno, estilo de vida, esperanzas, sueños, deseos y las fantasías.
El tiempo no cura las heridas es necesario trabajar para liberarse del pasado. Evitando perder la esperanza y quedarse adherido al dolor del pasado.
Las perdidas permiten que nuestra esperanza y anticipación de la vida crezcan. Observemos lo que está escrito en 2 de Co. 4:17; Ro.5:3-4; 2 Co. 1: 3-11; 1 Ts.4:18; Ro. 12.15. Nuestras pérdidas van a cambiar nuestros valores.
Nos surgen preguntas como ¿por qué dedique tanto tiempo a eso?, ¿por qué desperdicie tantos años?, poco a poco podremos a través de esas experiencias ver y vivir nuestra vida diferente.
Debemos aceptar perder y que nuestras emociones sanen, tanto como nuestro sistema de creencias o teología.

Dando significado al dolor

Ingresar en la PENA es ingresar en el valle de las sombras, es doloroso, es trabajo, un proceso prolongado. Pero es necesario para todo tipo de perdida.
Conlleva amargura, vacío, apatía, amor, enojo, culpa, tristeza, temor, la lastima propia y la desvalidez. ¿Dios entiende nuestro dolor? En Génesis 6.6 (y le dio en su corazón) encontramos la respuesta.
La pena lleva varios tipos de respuestas como: 1) la expresión de sentimientos a cerca de su perdida. 2) la inconformidad y protesta por la pérdida, así como también su deseo de cambiar lo que sucedió y que no sea cierto. 3) la expresión de los efectos de lo que ha experimentado por la pérdida.

El duelo es un proceso necesario para regresar a la vida luego de que nos hemos salido del camino. Implica dejara atrás lo que debe ser dejado atrás, llevar con uno lo que necesita ser llevado, con uno y aprender a distinguir entre las dos cosas.
Para llegar a esto los pasos a seguir son:
1) Nada debe cambiar su relación con lo que sea que se haya perdido.
2) desarrollar su propio yo y su vida para acompañar y reflejar los cambios que se produjeron debido a su perdida.
3) descubrir y tomar nuevas formas de existencia y funcionamiento sin lo que fuera que perdió. Esto implica una nueva identidad, pero sin olvidar por completo.
4) finalmente usted descubre nuevas direcciones para las inversiones emocionales que alguna vez hizo en el objeto perdido, situación o persona.

Problemas con el dolor y la recuperación

El dolor es un sentimiento nuclear de una perdida, el cual nos puede entristecer, desilusionar, o deprimir. El enojo es la respuesta al dolor.
La vida se tiene una mezcla de dolor y de gozo. Hay que hacerse cargo de nuestras penas y dolores; enfrentarlas y finalmente vivirlas y se recuperara, todo con la ayuda de Dios.
Las “penas no resueltas” ocurren cuando en la recuperación existe la perturbación por uno u otro motivo.
La pena puede ser la pena ausente, cuando no desarrolla sentimiento de duelo; la pena Inhibida que implica la represión de alguna de las respuestas normales a la pena.
También hay penas retrasadas, en un período de tiempo; o pena en conflicto y también desplazamiento de la pena, entre otros.

Adaptación y decir Adiós

Hay que aprender a funcionar sin la persona u objeto perdió, acostumbrarse a la ausencia de algo que era una parte muy importante de su vida.
La recuperación es reinvertir las energías emocionales en algo nuevo, que le pueda dar satisfacción y plenitud. No es reemplazar u olvidar a eso que ya no estará más como las Jubilaciones, las despedidas de los trabajos, y la muerte etc.
Debemos poco a poco mirar atrás y decir adiós, cuando usted dice adiós, está reconociendo que ya no va seguir compartiendo su vida con lo que sea que haya perdido, conservara para si su recuerdo.

Author: Logos Empresarios

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