Mi hija menor es amante de los animales. Disfruta por horas de documentales televisivos, zoológicos y expediciones de interacción con el mundo animal. Mientras más majestuoso es el espécimen, mayor tiempo dedica a observar los detalles y a buscar información sobre ellos. Indudablemente el “pavo real” ha sido parte de su fascinación por muchos años. El largo plumaje, el despliegue de su caminar y su casi intencionalidad de ser visto, admirado y celebrado ha hecho de este uno de sus preferidos. Hay líderes que no son distintos a los pavos reales. Sus habilidades, talentos y destrezas les hace desarrollar un “plumaje” deslumbrante que debe ser visto, admirado y “honrado”. Lo que muchos olvidan es que de los más bellos pavorreales salen los mejores plumeros.

La supervivencia del ego es el impedimento principal para el desarrollo de un liderazgo íntegro y efectivo. La búsqueda de la preeminencia, un vocabulario yoísta y una constante exhibición de habilidades les vuelven expertos en el despliegue de su “plumaje” en el hoy con muy poco que dejar y multiplicar para el mañana. El Apóstol Juan describiendo el liderazgo de Diótrefes, nos advierte en su tercera carta (3era de Juan 9 y 10) como este liderazgo puede destruir aquello que está tratando de edificar. No es complicado comprender que si nuestras capacidades y talentos no están balanceados y alineados con la búsqueda constante de una vida de integridad quedaremos rezagados como otro de los que pudo haber sido, pero no fue. 

Stanford Orth en su escrito La Integridad resume como esta desarrolla en nosotros y nuestro liderazgo tres ingredientes importantes que no buscan minimizar nuestras habilidades sino hacerlas crecer en su justa perspectiva y siempre para el beneficio de otros. Estos ingredientes son: un espíritu enseñable, una justa visión propia y una elección de hacer lo correcto indistintamente de las consecuencias.  Cuando estos elementos no están constantemente presentes en nuestras vidas, nuestras habilidades se convertirán en nuestro peor enemigo en el desarrollo de ese liderazgo. 

Un espíritu enseñable nos ayudará a tomar las habilidades que poseemos y las que necesitamos y llevar las a un próximo nivel, nos hará visualizar la importancia de ser eternos estudiantes en vez de arrogantes expertos y nos ayudará a desarrollar relaciones donde podremos valorar a los demás por su carácter y aportaciones. Una justa visión propia nos ayudará a enfocarnos en lo que nos falta y no en lo que hemos alcanzado, nos dejará ver las áreas donde urgentemente necesitamos crecer. Esto hará florecer nuestra humildad y la necesidad de otros en nuestra vida. Pero sobre todo la integridad nos llevará a tomar decisiones eliminando de nuestro análisis si es conveniente para nosotros o no y completando en nuestro ser el verdadero sentido del liderazgo.

Las habilidades son indispensables para realizar las tareas necesarias en el ejercicio de ser líderes, pero ellas no han sido suplidas para ser exhibidas sino utilizadas y desarrolladas, la integridad nos mantiene claramente alertas en esto. En mi libro Termina Bien Aun Cuando Hayas Comenzado Mal, defino integridad de esta manera: “hacer lo que se tiene que hacer, cuando se tiene que hacer, como se tiene que hacer sin importar las consecuencias”. Cuidado con posicionar habilidades sobre integridad, podrías terminar creyendo que eres un bello pavo real cuando en realidad eres un plumero.

 

Autor: Carlos A. Vélez

Estudiante: Programa International Ejecutivo de Liderazgo

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

WeCreativez WhatsApp Support
Nuestro equipo de atención al cliente está aquí para responder a sus preguntas. Pregúntanos cualquier cosa!
👋 Hola, ¿cómo puedo ayudar?