“La riqueza de un país no se incrementa con la acumulación del dinero, sino con la división del trabajo.”

Adam Smith.

El cristiano presbiteriano protestante escoces Adam Smith, es reconocido por los historiadores como el primer economista. Él insistía en la división del trabajo, en no limitar la contratación de la mano de obra calificada para incrementar la producción, que generaba más empleo a la sociedad y ganancias para el empresario. 

Es todo lo contrario, a los pensamientos de muchos empresarios hoy en día y más en momentos de crisis; lo que hacen es reducir la mano de obra y generan más carga laboral en los que quedan, creyendo que de esta forma se reducen los gastos y se incrementan las utilidades de la empresa. 

Los empresarios y los gobiernos en sus políticas económicas y monetarias por la banca central en varios países del mundo creen que reduciendo la mano de obra se incrementan las riquezas de las empresas y del país. Para Adam Smith era todo lo contrario, él desarrolló varios ejemplos con empresarios de su época, para corroborar que su teoría era cierta, puesto que, al contratar más mano de obra en la producción de bienes y servicios para la sociedad, el porcentaje de la producción se incrementó de manera asombrosa para la empresa, se incrementaron las utilidades y se empleó a más personas beneficiando a varias familias. Estas teorías en la acción generaron más puestos de trabajo bien remunerados. 

Smith insistía que en los factores de producción en donde se tiene un empleado desarrollando un trabajo específico, se pueden contratar a más personas para el mismo trabajo y de esta manera se incrementa la producción exponencialmente, esto es lo que llamaba la división del trabajo.

 Analizando los sistemas económicos desde la edad media hasta la fecha, se inicia con el feudalismo, nace el mercantilismo y se desarrolla posteriormente el capitalismo.  En este último, Max Weber nos dejó bien claro que la ética del trabajo influyó bastante en el desarrollo del capitalismo. Pero él hablaba de un capitalismo en busca del bien de una sociedad. Es un capitalismo social o solidario, en el cual hay un equilibrio ideal entre la ética de la virtud a la par de un trabajo digno y justo con una buena retribución salarial, que va acorde al talento y capacidades del individuo. 

El capitalismo rampante que practican los dirigentes políticos de varios gobiernos y bastantes empresarios en el globo terráqueo es la antítesis del capitalismo social o solidario. Estos dos sistemas de capitalismo han coexistido en la historia de la humanidad y hemos visto las consecuencias negativas y positivas que han dejado estos dos sistemas en cada sociedad de todas las naciones de la tierra, la mayoría malas por parte del capitalismo rampante y la minoría buenas por parte del capitalismo social o solidario. 

El capitalismo rampante se ha dedicado a generar una sociedad cada vez más pobre y esclava, muy parecida al sistema mercantilista que fracasó en el Siglo XVIII y que siguen aplicando en pleno siglo XXI, en donde los empresarios solo buscaban hacer dinero para atesorarlo ellos mismos, los salarios en este sistema eran paupérrimos, el horario laboral era desgastante y por la escasez que había de oferta laboral, se aprovechaban de la necesidad del pueblo. Este sistema implementado por los gobiernos y empresarios avaros, no han permitido que crezca la clase media en Latinoamérica, están tan enceguecidos, que no ven más allá de sus narices. 

En contraposición al capitalismo rampante, encontramos un capitalismo social, los empresarios en este sistema son altruistas y lo que buscan es generar riqueza en pro y beneficio de la sociedad y de sus trabajadores, comparten sus utilidades y brindan incentivos a la virtud y esfuerzo de sus empleados en su trabajo. 

En América Latina se ha visto que no solamente gran cantidad de empresarios practican el capitalismo rampante, sino que  a la par, los mismos gobernantes de varios países de centro y Suramérica lo han venido implementando ocasionando un debacle en sus economías, afectando de manera deplorable y vergonzosa a sus habitantes, que viven sometidos a un régimen dictatorial supuestamente comunista, esclavizados y explotados por este sistema impositivo e inhumano, donde no existe la libertad, libertad de expresión, libertad de la libre empresa y libertad religiosa. 

Hay un desequilibrio social en América Latina bastante alto en porcentajes económicos, que no han permitido el crecimiento anhelado y deseado. A este fenómeno se suma la corrupción en entidades estatales por sus funcionarios públicos llenos de codicia y avaricia, que desangran las arcas del Estado, incrementando el déficit fiscal existente.  

Los creyentes somos responsables de creerle a Dios y administrar muy bien el dinero que él nos provee a través de varias fuentes de ingreso. Es necesario ahorrar el dinero en el sistema financiero e invertir tanto en el emprendimiento de bienes y servicios, como en el mercado accionario local y global. Todas las inversiones en el sistema tienen riesgos bajos, medios y altos, los cuales deben ser medidos con seriedad y buena planeación financiera, deben ser en la mayoría de los casos consultados por expertos, el principal experto sabemos que es Dios en su Trinidad, la Biblia siempre será nuestro fundamento.

Somos responsables de crear empresas que fomenten la división del trabajo, generando ofertas laborales óptimas y no dejarnos corromper por el sistema que nos rodea. El multimillonario inglés dueño de Virgin Group compuesta por 360 empresas, pronunció estas palabras:

“Puedo decir honestamente que nunca he iniciado un negocio meramente para hacer dinero. Si ese es el único motivo, creo que es mejor no hacer nada.”

Richard Branson

Richard Branson es ateo y piensa de esta manera, más aún, un creyente en Dios debería pensar de esta misma manera, que es bíblica tanto para el ateo como para el creyente:

Para el ateo: 

“Así son los impíos; sin afanarse, aumentan sus riquezas.”

Salmo 73:12

Para el creyente:

“No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas.”

Proverbios 23:4

El mensaje es claro en varios pasajes bíblicos en donde Dios hace un llamado a no afanarse por las riquezas y a no preocuparse por estas. Hace un llamado a que depositemos toda nuestra confianza en él:

“Conmigo están las riquezas y la honra, la prosperidad y los bienes duraderos.”

Proverbios 8:18

EL PRINCIPIO DEL DAR

El cristiano boxeador y senador Filipino Manny Pacquiao, creo que debe tener bastante claro y arraigado en su corazón las palabras del Señor Jesús: 

“Hay más dicha en dar que recibir.”

Haciendo una analogía con el boxeo, como cristianos debemos enseñarles a nuestros hijos desde temprana edad el principio del dar, no de ir a golpear a otros, sino que den de su tiempo y esfuerzo para ayudar en los oficios generales de su hogar como el arreglar la cama, lavar el baño, la loza, la ropa y otras actividades más, así se tenga empleada del servicio. También del dinero que reciban por sus recompensas y trabajos que desarrollen en sus hogares, enseñarles que ellos den una parte a la iglesia y a los necesitados. Estas actividades y otras más desarrollan disciplinas en el niño y su parte cognitiva. Al ayudarles a los niños para que sean organizados y ordenados, también desarrollaran el principio de la generosidad que trae prosperidad.

Si educamos bien a nuestros hijos, estamos generando una mejor sociedad futura, personas con principios y valores que contribuyen al desarrollo de la sociedad.

Lo opuesto es que no le enseñes el principio del dar y tú le des todo lo que él desea en sus caprichos, de esta manera estas noqueando a tu hijo y cuando crezca no va a saber defenderse en la vida frente a cualquier adversidad, o en el caso de que sea empresario, es probable que quiera que sus empleados le den todo y él no les retribuye nada por el esfuerzo y compromiso, debido a que nunca entendió que todo esfuerzo tiene su recompensa. 

En escritos anteriores, he explicado de grandes empresarios cristianos que han aplicado este principio bíblico de dar con sus empleados, que se han despojado de las riquezas materiales y comparten parte de sus utilidades con sus empleados a través de bonos o dinero y Dios los sobreabunda aún más. Un empresario cristiano debe aplicar también lo que dice Levítico 19:13:

“No explotes a tu prójimo, ni lo despojes de nada. No retengas el salario de tu jornalero hasta el día siguiente.”

En el principio del dar, vemos como se cumple la ley filosófica de la causalidad, todo lo que siembras recoges. Si en nuestros hijos sembramos estos principios, en el futuro veremos los frutos que dieron.

Si en nuestros hijos sembramos una identidad basada en el ser y no en el tener, estamos creando una sociedad empoderada, determinada, que ven a la riqueza como fruto de lo que sembraron en su ser e intelecto.

También nosotros como personas adultas debemos interiorizar seriamente con conciencia, que tenemos la responsabilidad ante Dios como creyentes, de practicar la ética de la virtud en el desarrollo de cualquier trabajo que realicemos y que apliquemos como empresarios o líderes del gobierno. Un capitalismo social o solidario con nuestro prójimo, de esta manera vamos a tener como resultado una sociedad próspera, con riqueza y bienestar.

El capitalismo es un sistema económico basado en la libre acumulación de capital o de riqueza, pero existen otras clases de riqueza diferentes al dinero que debemos conocer y son:

  • Capital físico: Son los recursos naturales y las diferentes máquinas empleadas en la producción de otros bienes.
  • Capital financiero: Efectivo, acciones, bonos y otros instrumentos del mercado de valores.
  • Capital mental:  Son las ideas y la capacidad de invención de las personas.
  • Capital social: Dinero para contribuir al desarrollo de los individuos de una sociedad.
  • Capital espiritual: Las riquezas de la palabra de Dios en sus 66 libros, que alimentan nuestro espíritu. 

Aplicando los principios de las virtudes de Dios e implementando el capitalismo en toda su magnitud, le estaremos dando un mayor valor y significado a nuestras vidas y a la sociedad.

“El mayor valor de la vida no es lo que consigues. El mayor valor de la vida es en lo que te conviertes.” 

Jim Rohn

Jean Paul B.S.

Consultor Financiero y Evangelista

Autor del Libro EL CAPO – La Gran Misión

jbeltran@vidayfinanzas.com.co

Instagram: @VidayFinanzas

Bogotá D.C. – Colombia

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