EL PROPÓSITO DEL CAMBIO, CÓMO ENCONTRAR TU PROPÓSITO.

La gente que conocemos, las conversaciones que tenemos, los programas que vemos, los libros que leemos, todo en nuestro alrededor tiene una fuerte influencia en nuestra vida.

Pero con demasiada frecuencia, no nos tomamos el tiempo para evaluar el entorno en que vivimos y no nos aseguramos de que estén alineados con nuestros objetivos y propósitos de vida.

¿Pero cómo definir nuestros propósitos? Algunas personas los tienen muy claros pero otras van por la vida sin habérselo preguntado o encontrado.

Tú puedes encontrar el propósito de tu vida contestando estas simples preguntas:

¿Qué te inspira?

¿Qué te gusta hacer?

¿Qué te apasiona?

¿Qué es único y original de lo que sabes?

¿Para quién lo haces?

¿Qué es lo que quieren o necesitan de ti?

¿Cómo cambian o se transforman las personas como resultado de lo que tú compartiste con ellos? Ahora que tienes definido tu propósito también es importante que tengas muy claro: ¿Cuál es tu sueño o visión del futuro? Más información en cómo desarrollar tu visión.

El siguiente paso es enfocarte a lograr tu visión del futuro

En este proceso es importante tomar en consideración las siguientes tres señales de advertencia de cosas que necesitarás cambiar en tu travesía.

1) La gente alrededor de ti no está centrada en el crecimiento

Si siempre estás a la cabeza del grupo, entonces estás en el grupo equivocado. Es importante contar con las personas que tienen más experiencia que tú, de las que constantemente puedas aprender.

Si tú eres la “estrella”, la que constantemente piensas que brilla, tu crecimiento personal va a comenzar a aminorar. Si la gente que tienes a tu alrededor no tiene interés en crecer, es importante que encuentres grupos de expertos, de personas más exitosas que tú. Una forma rápida de hacer este cambio es encontrar una comunidad. Puede ser un foro en línea o un grupo de trabajo en línea. Lo importante es identificar personas o grupos que te inspiren y de los que puedas aprender.

Liderazgo Cristiano

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2) ¿Cuál fue tu último reto? Sal de tu apatía conformista

Dicen que si sientes que algo te incomoda es porque lo necesitas. “La vida comienza al salir de tu zona de confort”. Cada vez que ha sucedido algo importante en mi vida, es cuando me salí de mi zona de apatía y conformismo.

Para crecer necesitamos hacer cosas que nunca hemos hecho, algo que nos produce miedo o incertidumbre e inclusive cambiar nuestra forma de pensar y ver las cosas desde una perspectiva diferente. Dale la bienvenida al cambio y vence tus miedos.

3) No te despiertas emocionado

Solo tenemos una vida y si no te despiertas emocionado es el momento de cambiar. Construimos nuestro futuro con las acciones que realizamos diariamente. No hay botón de reinicio. Una vez que el tiempo se va, nunca regresa. Cada día deberíamos de levantarnos con ganas y entusiasmo trabajando en el futuro que queremos, construir haciendo algo que realmente nos importa.

Haz de cada lunes un viernes. Cuando haces lo que te interesa, todos los días son “fin de semana” pues disfrutas cada momento.

Liderazgo Escalando

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1. Tu única constante en el cambio

A lo largo de nuestra vida pasamos por muchas experiencias. Cuando las percibimos como negativas, podemos verlas como amenazas o como retos. Y es esta interpretación nuestra de los acontecimientos, la que provoca una gran diferencia en nuestra salud.

Algunas veces nos sentimos menos fuertes y con pocas habilidades para superar estos “baches” cotidianos, lo que nos lleva a sentir frustración, miedo y desánimo. Creemos de forma errónea que las cosas negativas son eternas o que nunca van a cambiar.

Sin embargo existe otra forma de enfrentarnos a las situaciones estresantes. Una forma mucho menos dañina para nuestra Salud física y mental. Una forma, más ADAPTATIVA.

Si vemos la vida como un camino en el que podemos aprender de todas las experiencias, seremos capaces de sacarle jugo al asunto. Esto nos ayudará a superar las “crisis/oportunidades” de nuestra vida, nos ayudará a tener una visión diferente de lo que nos ocurre, menos terrible o catastrófica. Podemos aprender a ver los cambios como una oportunidad o reto para avanzar en la vida.

El asumir la posibilidad de que las experiencias son cambiantes, nos ayuda a aceptarlas con más facilidad. Una vez consigamos aceptar lo que nos ocurre, estaremos preparados para distanciarnos emocionalmente de los problemas y pondremos todos nuestros recursos para empezar a buscar cómo solucionarlos.

Lo mismo ocurre con nuestro pasado, con todas las experiencias que han ido conformando nuestra personalidad y nuestra manera de ser. Este es un tema importante, pues nuestra personalidad aunque estable no es inmutable. Todos podemos cambiar y mejorar día a día, pero necesitamos estar dispuestos a hacerlo con esfuerzo y perseverancia. Sólo así podremos cambiar nuestros hábitos disfuncionales y ser cada vez más felices.

Desde pequeños vivimos experiencias de todo tipo, las primeras en el seno de nuestra familia. Las relaciones de afecto que tengamos con nuestros padres, van a condicionar nuestras relaciones en el futuro.

La forma en que ellos han estado pendientes de nuestras necesidades, sus cuidados y sus muestras de amor, van a condicionarse en un futuro en el tipo de relaciones que tendremos con nuestras parejas. Así seremos personas dependientes, impulsivas, miedosas o reflexivas. Poco a poco se irán formando diferentes “esquemas” o conjuntos de ideas sobre el funcionamiento de las personas y del mundo que nos rodea. Estos esquemas tendrán una gran influencia en la forma en que interpretamos nuestro día a día, y nuestra vida.

Pero no debemos identificarnos sólo con nuestras experiencias, pues aunque forman parte de nuestro pasado, no tienen por qué seguir controlando nuestro PRESENTE.

El percibir la posibilidad de cambio en nuestras vidas nos hace sentir más libres y menos atados al sufrimiento.

Lo único constante en la vida es el cambio y de este podemos sacar muchos aprendizajes y madurar. Podremos cada vez ser personas más valientes, aprender de cada error y conseguiremos ser seres más independientes y valientes. Con ello no sentiremos más capaces en todas las facetas de nuestra vida. Ganaremos en autoconfianza y autoeficacia.

En el mundo siempre cambiante en el cual vivimos, tenemos la costumbre de orientar nuestras vidas basándonos en lo que hemos experimento en el pasado, con todos los hábitos y tipos de mentalidad que hemos desarrollado sobre los años. Algunas veces, el tipo de mentalidad del pasado llega a enfrentarse con el presente, y de la misma manera con el futuro que está desenvolviéndose en nuestras vidas. En ocasiones tal vez estamos tratando de hacer cambios que nos van a llevar hacia adelante hacia el futuro que preferimos.

Ya sea que estemos respondiendo al cambio o tratando de crearlo, debemos contar con un elemento en nuestras vidas que sea permanente y estable algo que trascienda al pasado, el presente y futuro. Necesitamos tener nuestra mente y corazón bien fundamentados en quienes somos realmente, Hacia adonde no me dirigimos, y los valores con los cuales conducimos nuestra vida. Necesitamos “una constante,”

Nuestra única constante en medio de todo el cambio es Nuestro Dios Creador. A pesar del hecho de que todo en la tierra está cambiando Dios puede declarar, “porque yo, el Señor no cambio” (Malaquías 3:6). Esto no significa que Dios se encuentre estancado, falto de imaginación, ni arcaico. Y tampoco significa que sus modelos de operación nunca cambian. Lo opuesto es la verdad. Génesis, que es el primer libro escrito por Moisés, introduce A Dios como el Gran Creador Dios es el que inicio el principio del cambio en la tierra.

La naturaleza inmutable del creador puede ser comparada con la naturaleza de un principio fundamental. Los principios son diseñados como tales debido a que son consistentes. El Creador nunca cambia, en el sentido de que él es invariable en su naturaleza, su carácter, y Su integridad. Sus actos pueden cambiar, pero sus principios elementales nunca cambian.

La escritura dice lo siguiente, “Amados hermanos míos, no os engañéis toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del padre del padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación” (Santiago 1: 16-17).

El autor del libro de los hebreos dice lo siguiente: “por lo cual, puesto que recibimos un reino inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor (Hebreos 12: 28-29).

Todo está cambiando, pero Dios permanece igual. Esto nos da la confianza que necesitamos en medio del tiempo de transición. El hecho de reconocer que la naturaleza de dios es inmutable es crucial para poder entender las actividades de Dios en la vida de los seres humanos, y nuestra correcta interpretación de los cambios que experimentamos en nuestra generación y en el mundo. La más grande seguridad encontré de la desorientaciones cambio es nuestra confianza en el Dios Inmutable.

Dr. Juán González.

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