El año 2020 ha sido un año para todos los empresarios y nuevos emprendedores de adaptación, reestructuración y reinvención. El cristiano anglicano y escritor Charles Dickens dijo:

“El hombre es un animal de costumbre.”

El hombre tiene la capacidad de adaptarse, reestructurarse y reinventarse de acuerdo con las circunstancias adversas. Y en este proceso de adaptación, reestructuración y reinvención, le recomiendo a todos los empresarios a que, en este Diciembre, realicen la planeación del próximo año, no esperen a Enero de 2021. Es necesario crear disciplinas nuevas, y nuevas estrategias enfocadas en cosas importantes que permanezcan en el tiempo. El mes de Enero siempre es muy corto, muchas personas han salido a vacaciones de fin y comienzo de año. Por lo general la primera semana de enero no es muy productiva, y cada día que pasa, empieza a generar ansiedad, afán y preocupaciones porque se aproxima el próximo mes que es febrero. En el libro de Eclesiastés se encuentra un versículo que dice:

“Pues, ¿qué gana el hombre con todos sus esfuerzos  y con tanto preocuparse y afanarse bajo el sol?”

Eclesiastés 2:22

En el mes de Enero no se planea muy bien el año, es mejor realizar esta planeación estratégica un mes antes para evitar dolores de cabeza. Que bueno iniciar el mes de Enero con las metas claras, los presupuestos diseñados y todo lo que se requiere para generar productividad. La sugerencia sería, que en el mes de enero se pueden ajustar decisiones que se tomaron en el mes de Diciembre, esto es ir a la delantera.

Neil Anderson en su devocional Diariamente en Cristo, en el que habla de enfocarse en lo importante, termina en una de sus enseñanzas diarias con esta sencilla oración:

“Señor, deseo usar sabiamente el tiempo que me has asignado. Te ruego que mi vida pueda contar como oro, plata y piedras preciosas, no como madera, paja u hojarasca.”

Al respecto pienso en el adagio popular que dice: 

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.”

La planeación estratégica se inicia con un plan de acción, los soldados en el ejército, antes de ir a una batalla deben prepararse y realizar una estrategia de guerra, es decir, un plan de acción. Napoleón dijo:

“La mayoría de las batallas se ganan o se pierden (en la fase de preparación), mucho antes de haberse disparado el primer tiro.”

Por eso insisto en que el plan de acción se desarrolle en el mes de Diciembre, para tener tiempo de ajustar o complementar este plan en Enero, y no empezar Enero disparando a diestra y siniestra, que resultan como balas perdidas hiriendo a muchos a su alrededor. Si planeas muy bien en el mes de Diciembre, cuando lances tu primer disparo, lo más probable es que le atines al blanco con total seguridad.

En los planes de acción del empresario o del emprendedor que se encuentra en construcción de su nuevo proyecto, se analizan muchos factores en su estructura, en las actividades a desarrollar, en el liderazgo hacia las personas, realización de control de presupuestos, gastos e ingresos, proyecciones de ventas y metas objetivas, etc. También es importante un análisis DAFO para determinar qué Fortalezas, Amenazas, Debilidades y Oportunidades existen en la empresas o proyecto empresarial, y así crear estrategias bien definidas y poder atraer clientes, ofreciendo productos y/o servicios de calidad que satisfagan las necesidades de los clientes. Hoy en día la tecnología y diversos medios de comunicación nos acercan a más personas.

La mayoría de los estudios, concuerdan, que las necesidades de los clientes no se pueden crear, se satisfacen con productos o servicios que diseñan las empresas para este fin. Las campañas publicitarias que están realizando muchas empresas a través del marketing digital hoy en día, ha sido un recurso muy importante, para llegar a miles y millones de personas con más fuerza.

Cada empresa necesita su propio DAFO, es algo propio, no se dejen engañar por la competencia, sean creativos e innoven. Este método es una herramienta útil que a todo empresario y emprendedor le permite analizar, y ver con claridad las complejidades en la industria y el mercado de este mundo globalizado.

Hablando de globalización, el empresario o nuevo emprendedor no puede exigirle al mundo y sus culturas, que se adapten al estilo de su empresa. Pero el empresario y el emprendedor si tiene la obligación de adaptar su empresa, a través de nuevos métodos a la cultura cambiante que lo rodea en este mundo. Recuerden que los métodos siempre cambian, pero los principios no, puesto que son universales, constantes y no grupales.

La globalización, según la RAE, es “la tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales.”

La globalización es un tema de actualidad, es una realidad que pertenece a este siglo XXI, y que también ha permanecido en la historia de la humanidad. Ningún empresario y emprendedor debe pasar por alto la globalización. Es útil para expandir sus productos y/o servicios por todo el mundo, colonizando nuevas tierras, utilizando todos los medios de comunicación posibles.

Ahora la comunicación es digital y en estos medios se emiten un sinnúmero de mensajes, pero lo más importante es que deben ser claros para los que los reciben, para que al receptor final lo lleve a abrir su billetera, saque su tarjeta de crédito y compre los productos que se ofrecen. 

Estamos en el mejor momento de la historia para expandir nuestras empresas de productos y/o servicios. La Biblia nos da varias muestras de expansión global, y en sus pasajes encontramos lo que Dios ha venido haciendo con el ser humano en este mundo, llevándolo siempre a conquistar otras tierras, para que se cumpla su buena, agradable y perfecta voluntad.

Algunas etapas bíblicas de globalización:

  • Adán y Eva son expulsados del jardín del edén, para que Adán labrare la tierra. (Génesis 3:23; énfasis añadido).
  • Noé es embarcado con su familia en el arca, y cuando llegan a tierra firme les da la orden de que salgan de ella, para que vayan por la tierra y se fructifiquen y se multipliquen. (Génesis 3:10-16; énfasis añadido)
  • Cuando el pueblo salió de Oriente, y empezó a construir la torre de Babel, Dios cambió su lenguaje, y así los esparció desde allí sobre la faz de toda la tierra. (Génesis 11:8-9; énfasis añadido).
  • Dios le dijo a Abram, vete de tu tierra y de tu parentela, de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré. (Génesis 11:8; énfasis añadido)
  • José es llevado a la tierra de Egipto, en contra de su voluntad, y gobierna esa tierra porque se ganó al precio del Faraón. (Génesis 37:28; 41:41; énfasis añadido)
  • Moisés es usado por Dios para sacar a su pueblo de la esclavitud, y llevarlos a una tierra que fluye leche y miel. (Éxodo 3:8-10; énfasis añadido)
  • Jesús fue enviado al mundo por Dios, desde el reino de los cielos. Es decir que el plan de globalizar el evangelio parte desde allí. (Juan 17:18; énfasis añadido)
  • Todo creyente es enviado por Jesús a ser testigo de Él, en la tierra, con la ayuda del Espíritu Santo. (Hechos 1:8; énfasis añadido)

Para los nuevos emprendedores les recomiendo que el nombre con el que van a bautizar sus empresas no sea místico ni religioso, sino moderno. El nombre o marca que se le dé a la empresa debe adaptarse a la cultura postmoderna globalizada que los rodea. Los medios de comunicación que utilicen para llamar la atención y atraer a las personas, y los nombres de sus empresas, deben diseñarse con sabiduría, inteligencia y creatividad para que los receptores lo entiendan.

Los medios, en cuestión tecnológica juegan un papel importante en la comunicación visual, auditiva y sensorial del oyente, debido a que sus avances modernos nos ayudan y facilitan llevar un mensaje nítido y sin ruidos a las personas.

El pastor Darío Silva se refiere a lo moderno de la siguiente manera:

“El concepto de lo moderno nunca pasa de moda. Estrictamente hablando, toda novedad es moderna. El modernismo bien entendido no solo debe calificar una época determinada (como ha ocurrido en efecto) sino definir lo que signifique avance y progreso.”

Muchos creyentes creen que darle a su empresa o emprendimiento un nombre bíblico, va a ser de bendición, la Biblia a esto lo llama superstición o agüero. Es hora de innovar, reestructurar y cambiar la visión en el 2.021 si queremos avanzar. Este año 2.020 fue para ajustar la visión, a una visión clara y objetiva. Es hora de dejar en los planes de acción y comunicación, las estrategias viejas y tampoco es recomendable mezclar lo nuevo con lo viejo. Les regalo este versículo bíblico a los empresarios y/o emprendedores para este nuevo año que se avecina:

“…Nadie quita un retazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo. De hacerlo así, habrá rasgado el vestido nuevo, y el retazo nuevo no hará juego con el vestido viejo.”

Lucas 5:36 NVI

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