En el libro de Daniel capítulo 1 versículo 20 la Palabra del Señor nos dice que Daniel y sus tres compañeros hebreos eran diez veces más sabios que todos los demás en la tierra. Hay ejemplos reales del espíritu de innovación en acción. Este espíritu de innovación que ellos poseían hizo que evitaran comer la comida y la bebida del rey, lo que los mantuvo saludables y con claridad mental. En 2 de Pedro 1: 2-4 Dios nos ha prometido que él hará lo mismo por nosotros. Él declara que escaparemos a la corrupción que hay en el mundo y evitaremos las fallas en la medida en que recordemos, creamos y actuemos de acuerdo con sus promesas y su Palabra. Su Palabra es nuestra guía. Ella nos da la capacidad de cambiar y de hacer los ajustes para no quedar atrapados en un tiempo de sequía. No es necesario que nos quedemos estancados a orillas de un río seco si podemos hacer la transición escuchando la Palabra del Señor que nos dice: “Te he provisto otro lugar que te sustentará”.

El espíritu de innovación nos pedirá que entremos en movimiento y actuemos, y respondamos. Quizás eso implique un cambio de lugar o de la manera en que hacemos las cosas. Es importante notar que en el texto original griego, las palabras “momento” y “movimiento” son sinónimos. Qué apropiado es eso. Es tan importante que cada uno de nosotros comprenda el momento en que estamos viviendo y saber cómo actuar cómo innovar en él de tal modo que podamos seguir avanzando y no nos quedemos estancados en un tiempo de sequía. Nos movemos en la dirección correcta cuando concebimos en nuestro corazón lo que Dios ha prometido.

Considere este pasaje de Éxodo 14: 3-16: “Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que el Señor hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. Entonces el Señor dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Dí a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco”.

Note que había una instrucción relacionada con la bendición. Dios dijo a Moisés: “Ustedes han orado. Ahora es tiempo de actuar. Dejen ya de orar y pónganse en movimiento. Extiende tu vara”. Y muchos que están leyendo este libro están en un tiempo de sequía. Sequía en la relación con sus amigos, con su familia y en su carrera. Parece que no hay ningún avance. Muchos han experimentado sequía en su economía durante los últimos años. Pero Dios tiene una palabra para usted que le proveerá la necesaria innovación en su vida para llevarlo a un nivel de gran bendición. Sus instrucciones son que deje de orar–ya lo ha hecho por largo tiempo–póngase ahora en movimiento y extienda su vara.

Note también que Dios le indicó a Moisés que adoptara un enfoque no convencional. ¿Qué bien práctico esperaría usted que produjera el que un hombre extendiera una vara en dirección al mar? ¿Podría esa acción mover el mar? Pero es que a través de Moisés Dios estaba innovando para liberar a su pueblo. Eso es lo que Dios hace por nosotros también. Él actúa y a través de nuestra innovación produce transformación y liberación en nuestra vida. Si usted no conoce el resto de la historia, permítame contarle que el pueblo hebreo siguió las instrucciones del Señor y él los pasó a través del mar. Y tal como les prometió ellos no volvieron a ver a sus enemigos cuando actuaron conforme a sus instrucciones.

Quizás en este momento usted esté enfrentando enemigos tales como dolor, remordimiento, temor, enfermedad, enemigos en el hogar y en el trabajo, los cuales luchan en contra de lo que Dios lo ha llamado a hacer para su reino. Pero él quiere que sepa que si es guiado por su Espíritu de creatividad, él hará que sus enemigos desaparezcan. Traerá oportunidades a su puerta y le ayudará a superar los obstáculos. Él hará eso por usted. Igual que en el caso de los hijos de Israel, la obra de innovación de Dios en su vida y su obediente respuesta a él, abrirá el mar ante usted. Regresemos a la historia de Elías que encontramos en 1 Reyes capítulo 17.

Cuando vimos al profeta por última vez, pasaba por un período de transición. El arroyo se había secado. Su primer medio de bendición había desaparecido, pero Dios todavía seguía siendo su máxima fuente de provisión. Dios, quien es El Shaddai y Jehová Jiré, no lo había abandonado. Elías solamente necesitaba mirar a Dios para ser bendecido. Debía ubicarse en el ámbito correcto. Necesitaba posicionarse para poder ser bendecido por el Señor. Solamente en su obediencia podía encontrarlo el favor de Dios.

Retomemos la historia de Elías en 1 Reyes 17: 10-15: “Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso para que beba. Y yendo ella para traérsela él la volvió a llamar y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Y ella respondió: Vive el Señor tu Dios que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. Elías le dijo: No tengas temor; vé, haz como has dicho; pero hazme a mí primero una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque el Señor, Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días”.

No pase por alto el mensaje del versículo 15: la mujer fue e hizo conforme a las instrucciones recibidas a través del profeta. La necesidad de esta querida mujer recibió la solución mediante su obediencia. En ocasiones, cuando Dios nos ofrece la oportunidad de dar, de devolverle algo a él dando a nuestra iglesia local, a un ministerio o a alguna causa valiosa, fallamos en verlo a él en el asunto. Pero nuestro acto de obediencia al sembrar una semilla es parte del proceso innovador de Dios para llevarnos a una esfera de una mayor bendición. Cuando Dios actúa innovadoramente, nos lleva a un nivel más alto, y es el deseo del Señor llevarlo a un más alto nivel de favor. Su deseo es llevarlo a una tierra que fluye leche y miel, pero allí sólo puede llegar mediante la obediencia.

Note que Elías le dio instrucciones específicas a la viuda. Dios hará lo mismo con nosotros y es importante que las obedezcamos. Elías le dijo a la mujer que hiciera una torta y le llevara a él primero, y que luego hiciera para ella y para su hijo. Le presentó una solución no convencional para el problema que enfrentaban ella y su hijo y por cuanto estuvo dispuesta a actuar en fe y a obedecer la Palabra del Señor dada a través de su siervo, por esa palabra, lo que ella creía iba a ser su último día, se convirtió en el mejor de su vida.

Rev. Domingo Pino

Estudiante de Universidad Cristiana Logos

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