Dios y la Innovación – Primera Parte

Miremos en el Antiguo Testamento, 1 de Reyes capítulo 17. Al leer esta historia vemos al profeta Elías en medio de una transición personal. Tiene que tomar una decisión: permanecer al borde de un arroyo seco recordando los manantiales de ayer, o meterse en la ola siguiente que tan desesperadamente necesita si es que ha de sobrevivir. Elías entendió su necesidad de moverse con Dios y de experimentar una transición; reconoció los tiempos o épocas de bendición en su vida. Podemos definir a una época como un momento en el tiempo. Una época no es “todo el tiempo”. Muchas veces, cuando el arroyo se seca, los hijos de Dios no son lo suficientemente perspicaces para discernir que un cierto tiempo o época de bendición o provisión ha terminado. Jamás desea Dios que a sus hijos les falte provisión ni que carezcan de dirección pues él las provee continuamente. El factor clave es aprender a percibir la dirección divina. Tenemos la necesidad de aprender a hacer brotar un caudal cuando no lo hay, respondiendo a su buen Espíritu que está dentro de nosotros. Eso es vivir en el terreno de la innovación.

Considere este relato en 1 Reyes 17: 2-6: “Y vino a él palabra del Señor, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. Y él fue e hizo conforme a la palabra del Señor; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo”.

Tenemos que entender que nuestra respuesta al Señor debe estar en constante desarrollo. Nuestra capacidad de responder y de discernir entre un tiempo que está en su apogeo y uno que está cambiando es clave para permanecer en prosperidad y bendecidos, para estar en el lugar correcto y en la actitud adecuada ya sea en el ministerio, en los negocios, en las finanzas o en la familia. Discernir el momento es un factor clave. Es fácil sentirnos cómodos en cierto tiempo cuando tenemos provisión de todo; cuando tarde y mañana usted ve la mano de Dios sustentándolo de manera sobrenatural. Pero debemos estar atentos a lo que Dios está haciendo no solamente en este momento, sino también en nuestro futuro porque Dios quiere darnos una visión del futuro.

El relato de Elías continúa en 1 Reyes 17: 7-9: “Pasados algunos días, se secó el arroyo porque no había llovido sobre la tierra. Vino luego a él palabra del Señor, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente”.

Note las palabras del Señor en los versículos 8 y 9: “Vino luego a él palabra del Señor, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente”.

Elías tuvo que actuar antes de recibir la provisión. Muchos hijos de Dios quieren ver la provisión antes de entrar en acción. Pero la palabra dada a Elías fue levántate, y vé; te estoy llevando a un lugar nuevo. Eso es innovación, eso es creatividad. Dios le estaba diciendo a Elías: “Te estoy llevando a un lugar que nunca antes habías visto, pero si confías en mí en ese lugar, verás mi mano y verás provisión. Una nueva etapa se estaba desarrollando en la vida del profeta y su éxito en ella dependía de que escuchara a Dios y recibiera ese Espíritu de innovación.

Dios quiere abrirle una nueva puerta. Quiere bendecirnos de una manera nueva. Abrir nuevas vías y nuevos manantiales en la vida suya para poner en acción en usted el Espíritu de innovación. Nuestro Dios es innovador y quiere que usted también lo sea.

Primero de Reyes 17: dice: “Pasados algunos días, se secó el arroyo…” El tiempo tiene cierta manera de secar arroyos. En mi vida he descubierto que Dios permite que un arroyo se seque para hacerme doblar mis rodillas, para hacer que lo busque con mayor diligencia, para hacer que ore con mayor fervor porque el justo por la fe vivirá. Dios exige de nosotros que confiemos en él sin importar las situaciones, las circunstancias o los tiempos por los cuales tengamos que pasar. Si el arroyo en su vida se secó, entonces es tiempo de buscar al Señor con diligencia.

Cuando su arroyo se haya secado, hay tres componentes clave para hacer brotar un nuevo manantial que rebose con entusiasmo y provisión. Número uno, es necesario tener un enfoque apasionado. Número dos debemos tener una fe que asume riesgos. Número tres debemos adoptar un enfoque no convencional.

“La palabra del Señor vino a Elías diciéndole “levántate y vé”. Era tiempo de que él fuera más allá de las instrucciones de ayer y se mudara a un área nueva. La innovación edifica el puente que supera la brecha entre el pasado y el futuro que Dios ha prometido. La innovación es el camino, es la manera que Dios tiene para llevarnos de aquí a allá.

En Génesis 28: 15 Dios le dijo a Jacob: “No te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho”. Dios ha hecho promesas respecto a nuestro futuro y estará con nosotros hasta que ellas se hayan cumplido. José se dio cuenta que el pueblo de Dios no viviría en Egipto para siempre, sino que un día poseería la tierra que le fue prometida a Abraham. Por eso hizo que los Israelitas prometieran que llevarían sus huesos cuando salieran de allí (Génesis 50: 24-25). Esa es una revelación de la fidelidad de Dios. José sabía que Dios cumpliría lo que había prometido.

¿Qué le ha conferido Dios a usted? ¿Qué le ha dicho respecto a su vida? ¿Qué don le ha dado? Muchas veces la gente se desespera porque las cosas no ocurren en el tiempo que desean. Pero Dios nos dice: “Estoy contigo porque he invertido en ti y tengo intereses en tu vida. Me aseguraré de que los planes que tengo para tu vida se cumplan totalmente mientras estás en esta tierra”.

Al viajar por la vida empezamos en cierta dirección pero eventualmente necesitamos una dosis de innovación para maniobrar a través de los lugares y los cambios difíciles que ella nos presenta.

Dios ha prometido proveernos el espíritu innovador que tan desesperadamente necesitamos. 2 Pedro 1: 2-4, declara: “Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”.

Se nos ha dado grandes y preciosas promesas. Dios está de nuestro lado. Él está con nosotros aún en los lugares y situaciones difíciles para cumplir las promesas que le ha hecho. Estas preciosas promesas nos hacen partícipes de la naturaleza de Dios, es decir, que tomemos porciones de la naturaleza divina las cuales nos capacitan para escapar de la corrupción que hay en el mundo. Podemos evitar muchas faltas en la vida mediante la sabiduría que Dios nos ha dado. Eso es el espíritu de innovación. El Espíritu creativo de Dios obrando en nosotros nos puede guiar para esquivar los escollos de la vida.

Rev. Domingo Pino

Estudiante de Universidad Cristiana Logos

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