La semántica y etimología de la palabra CRISIS: “WEIJI”, significa, WEI: riesgo y JI: oportunidad. Este significado tiene su origen en China.

Esta palabra se empezó a popularizar en los años 60 en un discurso de John Fitzgerald Kennedy en los Estados Unidos de América. También fue usada en los tiempos del conflicto entre Israel y Palestina en el año 2007, por la secretaría de Estado en el Gobierno de George W. Bush, Condoleezza Rice.

Hace 20 años trabajo con entidades de servicios financieros en Colombia, asesorando a personas naturales y empresarios con excedentes de liquidez en productos de ahorro e inversión, que están estructurados e indexados en instrumentos financieros del mercado de valores, en títulos de renta fija, renta variable, bonos, TES, titularizaciones, índices, etc. Que se trazan en la bolsa de valores local e internacional.

En mi niñez, mi papá tenía la costumbre de regalarme libros. De mis favoritos eran los de la enciclopedia: El mundo de los niños. Había un tomo que se llamaba: Cómo funcionan las cosas, y en este había un capítulo de la Bolsa de Valores Wall Street que hablaba del funcionamiento de este establecimiento, el cual me pareció bastante interesante y llamativo, pero realmente no entendí absolutamente nada en ese momento. En mi adolescencia cuando terminé la secundaria y tenía que definir que estudiar no tenía claro que estudiar, resulté estudiando Publicidad y al tercer semestre me retiré. Posteriormente con mis tres semestres, inicié a trabajar por referencia de un familiar en una entidad aseguradora y de servicios financieros reconocida en mi país  y empecé a conocer el mundo del ahorro e inversión, posteriormente ingresé a fondos de pensiones, en ese lugar fue donde empecé a conocer y trabajar con productos relacionados con el mercado de valores y terminé profesionalizándome en estudios administrativos, financieros y de economía. Actualmente me encuentro en una entidad de servicios financieros de socios extranjeros y estoy certificado por el AMV (Autorregulador del Mercado de Valores de Colombia) como Asesor de Inversión. 

Tengo las competencias que se requieren en mi país para asesorar de manera ética y profesional, a cualquier persona que quiera manejar sus recursos en productos indexados en el mercado global y local en bolsas de Valores. Mi asesoría estipulada en la ley nacional, es de medio y no de resultado, los Asesores de Inversión, no sabemos qué va a suceder en el futuro, no tenemos la bola de cristal para predecir el futuro, no somos Walter Mercado, gurús o profetas. Pero si podemos analizar los datos históricos técnicos y hacer análisis de fundamentales económicos de la economía local y  global. Es decir, hacer varios análisis de riesgos presentes y futuros, oportunidades presentes y futuras, para que el ahorrador e inversionista de acuerdo a su perfil de riesgo tome decisiones de riesgo bajo, moderado o alto en sus inversiones presentes, esperando un retorno positivo a futuro. 

Es bastante complejo este trabajo, realmente no entiendo porque de niño me llamaba la atención este negocio, en donde hay un mercado vulnerable sujeto a riesgos y oportunidades ocasionados por decisiones políticas, económicas, financieras y psicológicas de orden local y global.  Sé que Dios tiene un propósito con todo lo que hacemos y él pone esos sueños y otros más en nuestro corazón. 

En las entidades de servicios financieros, es donde las personas aplican el principio bíblico del ahorro: 

“quien ahorra, poco a poco se enriquece.” 

Proverbios 13:11b NVI.

Y también en ellas se aplica el principio bíblico de invertir: 

“Lanza tu pan sobre el agua; después de algún tiempo volverás a encontrarlo.” 

Eclesiastés 11:1 NVI

“Siembra tu semilla en la mañana, y no te des reposo por la tarde, pues nunca sabes cuál siembra saldrá mejor, si esta o aquella, o si ambas serán igual de buenas.” 

Eclesiastés 11:6 NVI

En este trabajo es donde entendí y he interiorizado la realidad de esta palabra Asiática: CRISIS es igual a riesgo y oportunidad. Aprendí como en este negocio del mercado bursátil los ricos se hacen cada vez más ricos. Realmente las crisis son momentos de riesgos en la economía global, pero son oportunidades reales de inversión puesto que el valor de las acciones ha disminuido su valor. 

Los cambios de políticas monetarias por parte de la Banca Central de los países capitalistas y con buena calificación crediticia, también son oportunidades de inversión o desinversión, es decir comprar o vender. 

En el año 2006 tuve que enfrentar la primera crisis en mi ámbito laboral como consultor financiero. De Febrero a Junio, había expectativas de aumento de la tasa de intervención de la FED en los Estados Unidos. Esta situación global y oportunidad de mercado, ocasionó fuga de capitales de la bolsa local en mi país hacía los Estados Unidos, por inversionistas extranjeros, que meses atrás habían colocado su dinero en la bolsa de valores. Se presentaron desvalorizaciones fuertes en el mercado accionario de mi país, que afectaron los portafolios de los productos que manejaba la empresa en la que trabajaba, realmente se siente estrés por la crisis, algunos inversionistas llegaban e insultaban a la entidad y la culpaban por la pérdida en sus inversiones. En ese momento escuchaba a mis líderes enfrentar esta situación y como daban respuestas a las personas, basadas en datos técnicos y fundamentales económicos. En ese momento lo digo con sinceridad, era inexperto en manejar esa situación y no sabía cómo enfrentarla en su mayor proporción y guiar a los inversionistas a tomar decisiones óptimas, tenía conocimientos de causa al respecto, pero me faltaba experiencia. 

Ya en el 2008 en la crisis subprime de los Estados Unidos y la caída de la bolsa más grande del mundo Wall Street, el 29 de Septiembre de 2008, el Dow Jones registra la mayor caída de la historia, 777 puntos básicos. En ese momento, empieza en mi mente a cobrar sentido los estudios teóricos sobre finanzas y economía, empiezo a encontrarle sentido a las crisis, con más calma pude enfrentar la situación y a los inversionistas angustiados, con justa causa, que llamaban todos los días por que sus inversiones en acciones locales se estaban desvalorizando fuertemente. Entendí cómo guiar en nuevas oportunidades de mercado por la crisis presentada, en decisiones que llevaron a los clientes a ganar en acciones en un  periodo de un año y medio hasta el 100% y en productos moderados indexados a bonos de entidades públicas y un poco en acciones hasta el 18% de ganancias en un año. Después dije, la gloria sea para Dios, no me considero un gurú en el tema, pero entendí que en las crisis hay riesgos que conllevan a grandes pérdidas, pero hay riesgos que se convierten en oportunidades óptimas futuras.

El ahorro es guardar dinero a bajo riesgo en corto o mediano plazo, en una entidad financiera o banco, y la inversión es tomar un riesgo de acuerdo al perfil del inversionista en donde se analizan varias características, estas inversiones están condicionadas y relacionadas directamente con el tiempo a mediano y largo plazo. Por lo general, cuando el dinero se necesita en el corto o mediano plazo es un ahorro y no una inversión, cuando el dinero se guarda a mediano plazo es una mezcla de ahorro con grado de inversión mínima en acciones, pero cuando el cliente tiene excedentes de liquidez, que no afectan su patrimonio en el caso de tomar una decisión de inversión de riesgo en el largo plazo, es cuando se realizan inversiones con un porcentaje alto y de forma diversificada en varias acciones a nivel local y global. 

En conclusión el que ahorra es la persona que no quiere correr riesgos, pero el que invierte y multiplica su dinero es el que toma riesgos. Las dos decisiones son muy buenas, ahorrar e invertir. Siempre les sugiero a los jóvenes que están iniciando sus vidas laborales y reciben sus primeros ingresos, que empiecen a ahorrar e invertir en riesgos moderados a mediano plazo bajo un seguimiento detallado de los mercados. He visto cómo los jóvenes empiezan a enriquecerse como dice el proverbio, y al mediano y largo plazo inician a convertir sus sueños en realidad. Ahorran para maestrías, viajes a otros países con el fin de estudiar, a comprar sus vehículos y finca raíz. Esto me alegra mucho, ver a una sociedad que empieza a ver realidad sus sueños con su esfuerzo y trabajo.

Pero el que no ahorra y tampoco invierte es una persona que no produce riqueza. Jesús en su parábola de las monedas de oro y en otras versiones la parábola de los talentos, es bastante exigente con la producción de riqueza, observamos que en el relato bíblico, un hombre le encarga sus bienes a sus siervos, porque se va de viaje por un tiempo: 

“A uno le dio cinco mil monedas de oro, a otro dos mil y a otro sólo mil, a cada uno según su capacidad.” 

Mateo 25:14 NVI.

El que recibió cinco mil hizo negocios y duplicó el valor inicial a diez mil, el que recibió dos mil monedas también las duplicó a cuatro mil, pero el que recibió mil monedas las guardo debajo del colchón y se devaluó el dinero, ni siquiera lo puso a producir en productos de bajo riesgo en el sistema financiero para ganar siquiera la inflación. Es decir se redujo el valor inicial  del dinero, perdió poder adquisitivo, se desvalorizó el dinero, a esta persona se le puede aplicar el versículo bíblico del libro Eclesiastés 11:4, que dice:

“Quien vigila el viento no siembra; quien contempla las nubes no cosecha.”

Esta persona vive en las nubes, fantasea mucho y no actúa, no se esfuerza, no emprende.

Siguiendo con el curso de esta historia sobre inversiones, el señor llegó de su viaje y felicitó a los dos que invirtieron su dinero y lo duplicaron, pero al que no lo ahorro y no lo invirtió, sino que lo guardó debajo del colchón, lo reprendió con justa causa: 

“¡Siervo malo y perezoso!… pues debías haber depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo hubiera recibido con intereses. Quítenle las monedas y dénselas al que tiene diez mil. Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.”

Mateo 25:26-29 NVI

Hay varias formas de invertir el dinero, las tres más conocidas son: la finca raíz, negocios de emprendimiento propio, y el mercado de acciones. El mercado de acciones son inversiones de largo plazo, estoy hablando de un mercado de valores organizado, y vigilado por los entes reguladores de los países que la conforman. No estoy hablando de las plataformas de cursos de trading que se han vuelto tendencia en Latinoamérica a través de plataformas virtuales y con inversiones en línea con el mercado bursátil en donde supuestos expertos orientan para que el inversionista reciba  ganancias fantasiosas e irreales, estas plataformas virtuales en mi parecer y conocimiento, no son nada serias, ni coherentes con las transacciones reales del mercado de valores. Debemos tener mucho cuidado, como dice el viejo refrán: 

“No todo lo que brilla es oro.”

Veo muchos jóvenes sin conocimiento de este mercado en Latinoamérica, invirtiendo sus pocos recursos y promoviendo estas plataformas como si fueran su “vuelo seguro” a la libertad financiera. No soy profeta, ni brujo, como lo dije anteriormente, pero creo que vamos a ver en el futuro próximo, las noticias de como estos “vuelos” van a terminar en destinos diferentes al deseado. 

Siempre he creído que la riqueza se construye con tiempo y no se hace de la noche a la mañana. En contraposición, el afán enfermizo por obtener riquezas, se le llama avaricia, y es contrario al deseo de construir riqueza con el fin de beneficiarse a sí mismo y a la sociedad.

El capitalismo es la libertad del individuo de toda sociedad de construir riqueza fundamentada en la ética de la virtud. La palabra de Dios nos enseña sobre la riqueza con propósito:

“Además, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de Dios.”

Eclesiastés 5:19 NVI (Énfasis añadido)

La bendición de las riquezas que provienen de Dios al creyente, es porque saben “tomar su parte” y el resto lo distribuyen bien en inversiones que produzcan más riquezas, como lo vimos en la parábola de las monedas de oro, son generosos con su iglesia y ayudan a las personas necesitadas en la sociedad.

Es muy claro este versículo en donde el individuo que Dios le ha concedido riquezas, es porque no toma todo para él, él sabe qué porcentaje del total le corresponde. En la historia de la humanidad conocemos que los que acumulaban riquezas para sí mismos eran los avaros mercantilistas, los cuales creaban una sociedad de pobreza y miseria.

En el libro El estilo Walt- Mart de Don Soderquist, relata como su fundador norteamericano y cristiano Sam Walton, construyó esta gran compañía de Retail fundamentada en principios de capitalismo solidario en pro de la sociedad, lo que llevó a este emprendimiento en sus inicios, de ser una tienda de barrio, a ser la compañía más grande del mundo. Esta compañía es tan grande, que muchos economistas la miden en sus ingresos, como si fuera el PIB (producto Interno bruto) de la economía de un país.    

EL afán enfermizo de tener riqueza es un problema en creyentes y no creyentes, que ha ocasionado muchos sinsabores en la vida del ser humano. La Biblia nos advierten sobre esta situación:

“Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción.”

1 Timoteo 6:9

En la sociedad vemos muchos casos en donde la ruina y destrucción, no es externa, sino interna, es ocasionada en el corazón de la persona. De ahí es donde viene la famosa frase de la multimillonaria Christina Onassis:

“Soy tan pobre que lo único que tengo es dinero”

Christina fue la heredera hija del griego empresario naviero, inversionista en finca raíz y acciones bursátiles, Aristóteles Sócrates Onassis que estuvo casado con Jacqueline Kennedy, viuda de John F. Kennedy. Tras la muerte de su padre, Christina tuvo enfrentamientos de orden legal con Jackie. La historia de esta familia Onassis y la de Jackie es de opulencia, exageración y con grandes vacíos emocionales en sus corazones. Estas personas eran pobres de espíritu y no pobres en espíritu. La palabra de Dios nos enseña a ser pobres en espíritu, la persona pobre en espíritu depende de Dios en su ser interior y la persona pobre de espíritu depende de las cosas externas para sentirse bien, por eso están tan vacías en su interior. Por esta razón Christina afirma en su famosa frase, que era pobre de espíritu. Había tanto vacío en su corazón, que las riquezas materiales no pudieron satisfacerla y llenarla.

La antítesis de estas personas pobres, miserables y arruinadas en su ser interior, era el empresario multimillonario cristiano Sam Walton, fundador de Walt – Mart, él era pobre en espíritu porque su corazón era gobernado por Dios en su interior, su felicidad y bienestar no dependía de cosas materiales externas al ser interior. La felicidad como el bienestar es de carácter interno y no externo, se da cuando permitimos que Dios en su trinidad gobierne nuestro corazón, independiente de las vicisitudes o crisis momentáneas externas a nuestro ser interior. 

Dios conoce el corazón del ser humano, y la buena noticia es que él tiene el poder de probarlo, restaurarlo y cambiarlo para que recibamos sus promesas condicionadas bajo sus mandamientos, leyes y preceptos.

Debemos aprender primero a deleitarnos en Dios y sus mandamientos y cuando lo logremos, aprenderemos a administrar bajo su perspectiva las riquezas que él nos da como añadidura. 

“Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.” 

Salmo 37:4 NVI

 

Jean Paul B.S.

Consultor Financiero y Evangelista

Autor del Libro EL CAPO – La Gran Misión

jbeltran@vidayfinanzas.com.co

Bogotá D.C. – Colombia

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