Inteligencia financiera es la ciencia que nos ayuda a tomar conciencia en la mayordomía de las riquezas, que se fundamenta en verdades elementales (principios), que ayudan a las personas a tomar decisiones óptimas para alcanzar sus metas y sueños.

La ciencia de la psicología enseña que el ser humano no es un ser perfecto por su naturaleza caída, pero que tiene la capacidad de ser perfectible, es decir, tiene la capacidad de enrutar su vida y determinar su visión, fundamentando su vida en verdades elementales consignadas en la palabra de Dios. Estas verdades son universales, constantes y no grupales, puesto que la verdad no es de pertenencia de alguna cultura, religión, secta, partido político o nación. La verdad viene de Dios en su trinidad y ha sido revelada al hombre a través de su hijo Jesucristo y la guía del espíritu Santo. Esta verdad es objetiva y tiene el poder de transformar al individuo en su manera de pensar, sentir y actuar.

Las personas que fundamentan su vida en principios o verdades elementales evolucionan en su forma de pensar, toman conciencia y sus emociones empiezan a ser coherentes y sus acciones en las decisiones financieras, en la mayoría de los casos son más acertadas, toman decisiones con inteligencia financiera.

 El filósofo de negocios Jim Rohn lo resumió así: “Debes tomar responsabilidad personal. No puedes cambiar las circunstancias, las estaciones o el viento, pero puedes cambiarte a ti mismo. Es algo de lo que te tienes que hacer cargo.”

En mis estudios de Formación Teológica integral, complementado con mis estudios de Administración, Finanzas básicas y Economía, más la experiencia en las asesorías que he brindado a muchas personas y familias en decisiones de carácter financiero en los últimos años, he visto que es bastante delicado no tener inteligencia financiera. Una persona puede llegar a asesinar a otros o quitarse la vida por no tener la habilidad de enfrentar los fracasos momentáneos e irritarse por la prosperidad de las personas que lo rodean. He asesorado a familias que están en pleitos gigantescos por temas de dinero, por división de herencias, deudas, etc. Finalmente resultamos enfrentando y asesinando a esos gigantes.

Un buen ejemplo de la poca inteligencia financiera de una persona y sus consecuencias negativas, que nos relata la historia de la humanidad en sus inicios, para ser más preciso en Mesopotamia y geográficamente lo que es el Irak actual, es la historia bíblica de los iraquíes Caín y Abel.

Caín carecía de inteligencia financiera según los relatos bíblicos, era un hombre enojado con raíces de amargura, pero Abel era la antítesis de él, prosperaba y tenía las mejores cosechas. Finalmente, Caín en su enojo le quitó la vida a su propio hermano de sangre por envidia y egoísmo, no soporto la prosperidad de su hermano Abel.

Caín ya había sido advertido por Dios y le había dicho que él tenía la capacidad de actuar diferente, actuar con inteligencia y tener dominio propio, pero no obedeció por su terquedad, no supo manejar sus fracasos momentáneos y aprender de sus errores, no tomo decisiones de cambio, tenía las herramientas y principios de vida a la mano, pero se dejó llevar por pensamientos errados y sus emociones lo consumieron en la maldad que lo llevaron a tomar decisiones injustas contra su hermano.

Caín no actuó con inteligencia financiera, no supo manejar su fracaso personal. “Entonces el Señor le dijo: ¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo?  si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero, si haces lo malo, el pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo. Caín habló con su hermano Abel. Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo mató.” Capítulo 4 del Génesis. (Énfasis añadido.)

“No Obstante, tú puedes dominarlo”, el ser humano tiene la habilidad de dominar y buscar soluciones óptimas en su vida frente a cualquier circunstancia adversa, el ser humano tiene la capacidad de decidir perdonar a sus ofensores y perdonarse por sus fracasos, tiene la capacidad de cambiar su manera de pensar, sentir y actuar coherentemente con principios de vida.

Una persona con inteligencia financiera no depende de las circunstancias momentáneas y fracasos constantes en su vida. Las personas con inteligencia financiera saben administrar sus recursos y crear activos que generen riqueza.

Son personas que saben guiar a sus hijos y les enseñan que fracasar es aprender, que la prosperidad de otros es un ejemplo a seguir, si alguien puede hacerlo, también nosotros podemos lograrlo. Estas personas enseñan que el egoísmo, la envidia y la terquedad, llevan a la ruina y miseria espiritual.

La espiritualidad no se basa en sacrificios, misticismo, sino en vivir coherentemente en relación con los principios de vida como el ser virtuosos, honestos, leales, transparentes en nuestro actuar, generosos, fieles, no mentir, no robar, etc. Es vivir en integridad.

Abel no era un hombre perfecto por su condición humana, pero presentó el mejor trabajo que requirió esfuerzo y dedicación, existe también la probabilidad de que Caín estuviera enojado y tenía queja por alguna falta de su hermano contra él, una herida no sanada en su corazón que llevó a Caín a juzgar y tomar justicia por sus propias manos, matar a su hermano Abel, la peor decisión que le costó bastante en su estadía errante, aquí en la tierra.

 Leyendo el Nuevo testamento de la Biblia, específicamente en el capítulo 6 de la carta del médico judío llamado Lucas, nacido en la ciudad de Antioquía del territorio de la actual Turquía, él le relata a un alto funcionario de la época, las palabras de Jesús: “No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará.”  Una persona con inteligencia financiera tiene la habilidad de tolerar y perdonar si tiene queja contra las faltas de otra persona, entiende que él no es perfecto y así como pide perdón por sus errores, tiene la disposición de perdonar los errores e injusticias de los demás. La ciudad de Colosas territorio de la actual Turquía, era una ciudad numerosa en habitantes e importante del Imperio Romano, pero carente de principios, el apóstol Pablo les escribió desde la prisión a los que querían vivir en esta ciudad bastante inmoral e injusta, bajo principios sólidos y con inteligencia financiera, lo siguiente: “Sean comprensivos y tolerantes con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así ustedes deben perdonar a otros.” Capítulo 3 de Colosenses.

Para alcanzar y alinearse a los beneficios del camino de la inteligencia financiera, se debe sanar primero el corazón. El problema de la humanidad es espiritual en su esencia y no mental como no lo quiso imponer el ateo Sigmund Freud en su momento. Si Dios sana tu corazón, Dios sana tu mente. Si tienes sano tu corazón, puedes tener bastante dinero o poco, pero el resultado siempre será el mismo, vivirás en amor, paz, tranquilidad y seguridad.

La inteligencia financiera no se basa en su esencia en obtener más dinero y enriquecerse simplemente, a esto se le llama avaricia. Se basa en un capitalismo organizado y ordenado, que produce rendimientos óptimos para beneficiar a una sociedad. Todo esto se fundamenta en principios de vida y financieros, que llevan a las personas a un equilibrio en su forma de ser y actuar.

La inteligencia financiera es un equilibrio en donde se prospera como individuo de una sociedad, se tiene salud emocional y espiritual y como consecuencia prospera en sus negocios o empleos. Sabe enfrentar sus fracasos y se levanta las veces que sea necesario, deja un ejemplo y legado a seguir, por vivir en integridad. Es una persona que aprende a administrar sus riquezas y a generar activos que produzcan más riquezas.

En estos últimos 20 años, a la conclusión que he llegado en buscar el mejor concepto y definición de riqueza, según mi experiencia en el mundo financiero, los estudios que he realizado y lectura de varios autores que hablan al respecto, es que la riqueza no se mide por la cantidad de dinero o de bienes que posea una persona, sino por la habilidad de administrar con responsabilidad lo que se tiene, sea mucho o sea poco y la habilidad de multiplicarlo para generar activos que produzcan más riqueza.

La riqueza es más habilidad que cantidad y el bienestar es interno y no externo. No basta con tener grandes cantidades de dinero, si no se tiene la habilidad para administrarlo y multiplicarlo. En contraposición a las personas que viven con integridad en el ámbito social y cultural de cada país o nación, se encuentran grupos de personas que tienen bastante dinero y otras poco, son hábiles en la administración de los recursos que disponen en su momento, pero sus vidas son miserables, son adictos al alcohol, a las drogas, a la infidelidad, pornografía, etc.

Estas personas no están bien, o bien no están, aunque ellos mismos afirman que sí lo están por las riquezas que poseen, las cuáles son externas al ser. Bienestar, significa estar bien y el bienestar es interno, no externo. Estas personas mal están, el malestar que significa estar mal también es interno, no externo.

Retomando lo anterior, el bienestar se desarrolla fundamentando la vida en principios o verdades elementales que, en su acción, transforman la manera de pensar, sentir y actuar del individuo. La falta de bienestar interno ha llevado a muchas personas en el mundo al suicidio, sean pobres o sean ricas. Nunca las riquezas o la pobreza traerán bienestar, porque el bienestar es interno, no es externo. Hay que trabajar primero en el ser, luego en el hacer y finalmente en el tener. Como no lo enseñan los textos bíblicos: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y las demás cosas, vendrán por añadidura.”

Lastimosamente en nuestra sociedad se trabaja mucho en el tener y el ser se deja de último, las filosofías vanas del mundo adoctrinan a sus seguidores a que su valía personal está en el tener y no en el ser. Los padres cometen este error generación tras generación desde sus hogares cuando le dicen al niño: “estudie para que sea alguien en la vida”, lo están educando mal, son mal educados, le están enseñando desde pequeños que ellos serán alguien por lo que logren tener de forma externa y no por lo que son en su ser interior.

Estamos formando una sociedad vacía, de tarados mentales que creen que son alguien por lo que tienen y no por lo que son como personas. Por esta razón, es por lo que en mi país Colombia han salido a la luz una cantidad de corruptos ladrones en entidades públicas y privadas, repletos de títulos universitarios, maestrías y doctorados de las mejores universidades locales y globales, pero con mínima inteligencia en su vida interior, sus vidas son el reflejo de una sociedad sin valores éticos, contaminada y con una conciencia encallecida por el pecado de la avaricia.

No quiero demonizar o satanizar el tener, lo que quiero establecer, es que todo tiene un equilibrio en la vida, un balance y para ser inteligente financiero, se debe trabajar fuertemente en el ser espiritual, en la santidad, en la valentía y fortaleza que da el aplicar la palabra de Dios en nuestras vidas. Trabajar en el mandato que le dio Dios a Josué en su momento crucial de conquistas, de ser “fuerte y valiente en obedecer su ley.”

Como líderes y padres, tenemos la responsabilidad de dejar un legado a las futuras generaciones y es enseñarles con nuestro ejemplo y equilibrio en las decisiones, que lo más importante en la vida es ser personas que trabajan constantemente en la integridad y que las demás cosas llegarán por añadidura.

Para complementar lo que es el significado de riqueza: leyendo el capítulo 14 de la carta de Mateo el recaudador de impuestos, experto en cuadros contables y financieros del ente recaudador del imperio Romano, encontré que él redactó en su carta con detalles de forma literal, lo que hizo Jesús con cinco panes y dos pescados. Jesús alimentó a cinco mil hombres, entre ellos mujeres y niños. Jesús no tenía cantidad de alimento, pero si tenía la habilidad, el talento y el don de producir más alimento.

¿Tú, qué habilidades, dones o talentos tienes para producir riqueza? ¿Las estás poniendo a producir? ¿Te comparas con los demás y no te das cuenta de los talentos que tienes?

La antropología llegó a la conclusión de que todos los seres humanos somos inteligentes, es innato, está en el ADN, pero ¿Por qué en nuestra sociedad no vemos esa coherencia entre el pensar y el actuar en los humanos? Por falta de conocimiento, por terquedad, por rebeldía contra los principios universales que transforman al ser en su manera de pensar, sentir y actuar.

Jhon Ortberg en su libro “EL SER QUE QUIERO SER”, escribió: “Si quiero que mi mente esté llena de vida, tendré que prestarle atención a aquello en la que lo estoy enfocando. Uno de los mayores regalos que Dios le ha dado a la raza humana es la Biblia, aunque a menudo la convertimos en una carga.”

La Biblia siempre será la luz en el camino, para todo el que quiera ser transformado por el poder de Dios. Dicen los eruditos, que en la Biblia hay más de 2.000 versículos relacionados con el dinero. Si la lees con conciencia actuarás espiritual y financieramente con inteligencia. Prosperidad es igual a riqueza y bienestar, la riqueza es más la habilidad que la cantidad y el bienestar es interno, no externo.

Cordialmente,

Jean Paul B.S.

Autor del Libro EL CAPO – La gran Misión

Bogotá D.C. / Colombia

Celular: (57) 3042171707

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