REUNIONES VIRTUALES – LA NUEVA NORMALIDAD

Ante la recomendación de no salir de casa por la pandemia del Covid-19, nuestra autoridad gubernamental y sanitaria ha decretado como medida preventiva que, no asistir más de 50 personas a eventos o reuniones. En nuestro contexto cristiano, entre hermanos/as, a los cultos en lugares de cuarentena total la abstinencia presencialmente física de la comunidad de amor donde nos congregábamos el santo pueblo de Dios que somos un cuerpo vivo redimido por la sangre de nuestro Señor Jesucristo, a los cultos presencialmente físicos es casi total; solo los necesarios para hacer la reunión virtual porque solo ha cambiado de escenario. Debido a los síntomas del Covid-19 que recién se manifiestan desde cuatro a 14 días después de haberlo contraído, periodo en que ya es contagioso. Si alguien asiste a un templo, en esa etapa de la enfermedad, puede infectar a otros hermanos, entre ellos quienes conforman los grupos de riesgo, como ancianos, hipertensos, diabéticos o con afecciones cardiacas.

Nuestra superintendencia ante tal contingencia ha acordado junto a nuestros amados pastores optar por transmitir en vivo y en algunos casos retransmitir nuestros servicios en línea echando mano a la internet, usando a la tecnología para transmitir en vivo o retransmitir Escuelas Dominicales, reuniones durante la semana, mediante el uso de las redes sociales, sitios web y aplicaciones móviles que son las herramientas que permiten transmitir en vivo y nosotros ver la reunión, a través de un canal especialmente denominacional con la opción de utilizar Facebook, YouTube y la página web de la congregación donde se transmite el servicio completo, sin la necesidad de estar físicamente en el lugar.

Es decir, para este tiempo, ha sido una gran bendición para la interacción a nivel mundial entre nuestras filiales de que nuestros pastores y hermanos que viven en cada país, ya sean del este, del oeste, del norte y el sur todos, a la vez, tenemos la opción de oír las predicaciones de nuestro Superintendente, pastores y hermanos comisionados para impartirnos la Palabra del Señor y también de personas que no imaginamos que están en audiencia en niveles inimaginables.

También me he gozado muchísimo al ver que nuestros hermanos profesores de clases bíblicas se han sumado a impartirlas a los niños a través de las transmisiones virtuales.

¡Dios les bendiga grandemente!

Y por supuesto, también nuestras hermanas Dorcas. E igualmente los estudios para nuestros hermanos jóvenes.

De esa manera, no dejamos de ser la luz ni la sal de la tierra. A través de estos medios, Sus hijos, hemos tenido comunión virtual a la distancia. Obviamente que extrañando, en grande manera, el congregarnos fraternalmente codo a codo; pero con la gran bendición de llegar a muchas personas que no van a las Iglesias.

Así, nuestra denominación, nos hemos a sumados para prevenir cualquier tipo de contagio y así colaborar, al máximo, en el gran cuidado de nuestra salud como congregantes, de nuestras familias y a los más vulnerables, así también la de nuestros prójimos.

En este tiempo actual estamos enfrentando una gran contingencia pestilencial, una emergencia de muchísimo cuidado de la salud global; pero, los que hemos acudido al Señor, tenemos un fortísimo consuelo para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros:

“La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec” (Heb 6, 19-20).

Hoy, a nivel de familia, tenemos mucho más tiempo para cantar alabanzas, asistir a reuniones virtuales, realizar oraciones y cultos familiares y para este efecto, debemos recordar a la iglesia primitiva que mayormente los que habían sido alcanzados por el primer mensaje impartido por el gran apóstol Pedro, se reunían en sus casas teniendo a nuestro Señor Jesucristo como cabeza de la Iglesia que nació en Pentecostés, con solo ciento veinte galileos que estaban con sus corazones unidos esperando la promesa del descenso del Espíritu Santo.

Frente a la urgente necesidad de no dejar de pastorear a la grey del Señor, nuestros pastores se han visto en la necesidad de:

· Aprender a cómo mirar y hablar frente a la cámara

· Saludar a todos los participantes

· Mantener la exhortación sin que se aprecien titubeos frente a quienes les estamos viendo.

· El sermón dura entre 15 y 45 minutos para optimizar el tiempo al máximo y que todos estemos atentos.

· Escoger la mejor hora para que la mayoría podamos entrar On-line, porque muchos videos son retirados inmediatamente finalizada la predicación, sobre todo cuando los participantes están en varias zonas horarias diferentes.

· Aprovechar al máximo el tiempo de las reuniones virtuales.

Para nuestros hermanos asistentes de cámara:

· Compartir con anticipación el o los links.

· El uso de la iluminación

· Las tecnologías que soportan estas reuniones virtuales:

· Tener tecnológicamente un Plan B. Por ejemplo, pasar de videoconferencia a teleconferencia usando el teléfono. Aun tras haber probado antes los sistemas, las cosas fallan.

· Funcionamiento correcto de los sistemas de audio y vídeo. Porque un sonido deficiente puede arruinar lo más interesante de las reuniones

· Controlar la calidad del sonido que no haya sonidos ajenos a la reunión, y que también lo hagan los participantes. Es decir, que no se oiga el ruido.

Generalmente nuestro superintendente, pastores y hermanos, el Video ha sido la forma favorita de las reuniones virtuales. Donde el mensaje ha tenido dos grandes condimentos:

Un mensaje firme y convincente.

Lleno del poder del Espíritu Santo. Sin esta gran compañía, nadie será transformado. Ante esta gran necesidad espiritual que nos encontramos, debemos estar dispuesto a atender el mensaje como si es el sonido de la gran trompeta.

A la vez, hemos visto y apreciado la demostración del carácter de dignidad que nos inspira esperanza, fe y amor de cada uno de nuestros pastores, junto a cada uno de nuestros hermanos, a los cuales hemos tenido la honra de oírles. Es fácil anunciar la Palabra de Dios, pero no es tan fácil ser ejemplo en carácter. Pero, gracias al Señor que nuestros pastores, y hermanos no adolecen, sino que se ve la gran preocupación en la introducción de cada mensaje donde se usa una ilustración fácil, simple y amena.

El rol que desempeñan las ilustraciones, son muy importantes porque la ilustración ayuda mucho a la congregación a llevar la verdad del sermón consigo. Muchas veces, gran parte de la congregación olvidan, el texto o la explicación; pero, sí que recordarán la ilustración, y por supuesto, la verdad que ésta enseñó.

El propósito de las Ilustraciones. Es para dar luz sobre el asunto. Para este efecto nuestro Señor Jesús usó las parábolas.

Para enseñar:

· el valor de la humildad habló del fariseo y el publicano;

· de la perseverancia en la oración cuando habló del juez injusto y la viuda, del amigo que inoportunamente pidió pan a media noche.

· Para traer convicción. Se ve esto en la parábola que usó el profeta Natán cuando habló a David de su pecado.

· Para probar. Se pueden usar ilustraciones para probar un punto. Jesús hablaba del cuidado que Dios tiene de las aves y de las flores para probar que Él tiene cuidado de nosotros.

¿Cómo deben ser las ilustraciones? No complicadas, sino deben ser:

1. frescas y de actualidad.

2. sencillas.

3. comprensibles para la congregación.

4. veraces, a menos que digamos que estamos usando la imaginación.

5. usadas sólo para aclarar o ilustrar un punto del mensaje. No debemos contar una ilustración sólo por ser bonita e interesante, ni debemos añadir un punto al sermón sólo para poder usar una ilustración.

A lo más se debe usar dos ilustraciones y saber contarla bien. Porque una buena ilustración mal contada pierde su efecto. Porque la introducción de un mensaje es como la entrada a un gran banquete. Cuyo desarrollo, se ha centrado en tres partes, para predicarlo con poder y orden.

Prioridad: alimentar virtualmente la grey del Señor con un manjar abundantemente ungido en inspiración, poder y gracia, entregando lo mejor, lo conciso, compacto y directo en reuniones generalmente breves de apacentamiento alimentariamente espiritual, donde ha habido una gran preparación espiritual:

“Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén” (1ª P 4, 11).

Dar palabras de fe y fortalecimiento. Llenas de expectativa que aporten la solución de los problemas, y sanen los corazones heridos a todos los que están cansados y cargados que alimenta su espíritu y fortalezca de fe y esperanza en cada reunión la Palabra de Dios. Es decir, cuando todos estamos virtualmente congregados, la Palabra de Dios es viva y eficaz, y a través de ella se manifiesta el poder del Espíritu Santo. Donde hay Palabra, hay transformación de espíritu, alma, cuerpo y circunstancia. Porque el predicador se encuentra ante una comunidad que está próxima a sufrir los embates de un desastre pestilencial donde se avecinan las secuelas de la destrucción, debe encender el ánimo y renovar el entusiasmo por la vida contagiándoles de fe, de esperanza y confianza en el Señor que si se clama a Él de corazón dará mucho más que una respuesta.

Exhortar para velar y orar, manteniéndonos fieles y expectantes.

Con labios de bendición preparadamente dispuestos porque el hombre interior necesita ser renovado, y la vida cristiana también necesita ser vivificada constantemente a través de la exhortación de la Palabra del Señor en las reuniones virtuales, vía On-line, de los domingos, y de las programadas en distintos días de la semana por cada pastor en su localidad. Con un corazón de donde fluye un manantial de amor para su grey, tan semejante al del apóstol Pedro con un carácter afable:

“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto” (1ª P 5, 2).

Igualmente vemos reflejado este gran amor del apóstol Pablo, Silas y Timoteo hacia la hermandad de la iglesia en Tesalónica. El verdadero amor es el amor de una madre para con sus hijos, a los que trata con paciencia a pesar del comportamiento inmaduro.

“Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos” (1ª Tes 2, 7-8).

Es decir libre de un carácter tosco e impaciente, porque cuando no se tiene un corazón de amor es imposible llevar a cabo la responsabilidad de apacentar con delicados pastos a la grey del Señor porque la mayoría deseamos ser tratados con dignidad y amor. Este amor nacido de corazón puro al manifestárselo a ellos, los cautiva haciéndolos rendirse gozosa y voluntariamente al Señor Jesús. Sobre todos los que han llevados vidas destruidas, al extender la mano para saludarles y de darles un gran abrazo de bienvenida. Esto les extraña muchísimo de que somos gente tan amable y cariñosa que si no procuramos mirarlas con el amor de Cristo, no estamos capacitados para esta tarea. Tenemos que tener el corazón de Cristo para transmitir la gracia y Su gran amor:

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filip 2, 5).

Jamás debemos olvidar que nuestro Señor Jesús, no vino para quebrar la caña cascada, ni a apagar el pábilo que humea. Al contrario, levantó la caña cascada y encendió el pabilo que humea, con Su corazón lleno del ágape de Su amor:

“Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo” (Stg 3, 2).

Nuestros labios, nuestra boca, nuestras palabras puede ser el instrumento verbal para entregar el mensaje que cambie el destino de una persona, de muerte a vida. Un bisturí, en las manos de un médico, puede salvar la vida de una persona, pero puede convertirse en un arma mortal en caso de que llegue a las manos de un inexperto. Nuestras palabras no sean como un bisturí, sino como un clavo hincado:

“Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor” (Ecl 12, 11).

Vemos una apariencia digna porque la presencia del predicador está muy ligada con la presencia personal porque debe vestirse de acuerdo a su posición ministerial. Porque, no es nada de aconsejable ponerse accesorios innecesarios, o ir a dirigir la reunión con el cabello despeinado y si hace calor con sandalias. Sino que hoy la gente mira con mucha atención lo exterior y no tanto lo interior. Mayormente, se necesita conservar una apariencia recta e integra donde exhalar la fragancia del amor de Dios transmitida a través de los que proclamamos las buenas nuevas, llevando a cabo la obra que nos ha sido encomendada.

Una iglesia virtual somalí en línea está disponible todas las horas del día los domingos, además de cientos de otras iglesias que transmiten servicios en tiempo real en muchos idiomas.

También Life.Church distribuye su software The Church Online Platform de forma gratuita para eliminar la barrera tecnológica para que cualquier iglesia pueda alcanzar a las personas para Cristo a través del ministerio virtual.

Y, ¿Qué diremos de los asistentes a la reunión virtual? Debemos adorar en espíritu y en verdad, tal como si estuviéramos presentes en el templo. Y cuando el predicador invita a cantar, todos cantamos, ora; nosotros también oramos, él lee la palabra del Señor, nosotros también y así sucesivamente. Eso es ser partícipes activos de la reunión y no nos rebajemos a unos meros expectantes porque la adoración implica que el corazón de cada hijo de Dios se la expresamos a través de la alabanza, la acción de gracias y la consagración. La adoración es la confesión de fe más importante de un creyente, y el lugar donde experimentamos un encuentro muy íntimamente personal con nuestro Dios. Porque la adoración es un barómetro para medir la calidad y la profundidad de nuestra fe. Por ende, la profundidad de la adoración es la profundidad de la fe.

Hemos sido creados para adorar y alabar al Señor. Debemos llenar nuestra vida cotidiana con alabanza y adoración. Uno de los propósitos de las reuniones virtuales debe ser la adoración en espíritu y verdad porque cristianos, sin adoración es como ser un barco sin timón.

Es a través de la adoración donde examinamos nuestro contacto con el Señor donde cada uno en nuestros corazones, experimentamos el amor de Dios, y descubrimos Su propósito para con nosotros y entendemos cómo servir mejor al prójimo. Dios es Espíritu, y el que adora en Espíritu y en verdad es necesario que le adoremos. Se ve que se enseña esto con mucho tacto porque se tiene una gran audiencia de nuevos asistentes que vendrán de diferentes contextos y costumbres.

Dios habita entre las alabanzas de Su pueblo, y transforma corazones, da vida a muertos y sana a millares de enfermos. En cuyas reuniones somos partícipes imbuidos de una atmósfera espiritual de alabanza y acción de gracias, y de la guianza del Espíritu Santo, donde no se oyen la pronunciación de palabras negativas llenas de queja e insatisfacción.

A nuestro Padre-Dios, a nuestro Señor y a su Espíritu Santo, le agrada la atmósfera de gloria donde hay gozo, alabanza y acción de gracias por tan grande amor. Debemos ser asistentes que conmueven el corazón de Dios a través de la participación activa de un culto racional de alabanza, de la acción de gracias, y crear una atmósfera de gran gratitud.

Es vital vestirnos de la armadura de la Palabra de Dios, para resistir de caer en la trampa de doctrinas heréticas. En especial, es fundamental enseñar al nuevo sobre el significado de la cruz, la gracia de Dios y de la redención. También vemos la exhortación a los cristianos que pasan por tiempos de dificultad, de cómo ir a las plantas de nuestro Señor para echar toda nuestra ansiedad a Sus plantas porque Él nos ha llamado para superar la adversidad y vivir una vida victoriosa para la gloria del Señor.

Vemos que se ora y se unge por la fe con mucho fervor por los enfermos donde se destaca la consolación a los afligidos y dar el aliento que requieren muchos desanimados y desesperanzados. A la vez, tenemos el privilegio virtual de tener comunión en la oración con miles de nuestros hermanos que es el acto espiritual en que podemos tener comunión con Él porque la oración es el canal en donde nuestras peticiones suben en una oración intensa al mismo Trono de nuestro Padre-Dios, en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Esto quiere decir que una reunión virtual también es poderosa porque Su Espíritu Santo nos ayuda a orar donde, a la vez, nuestra oración es el parlante por donde escuchamos la voz de Dios y el canal por donde conocemos el corazón de Dios, pues no hay mejor servicio que estar juntos en armonía.

Los discípulos de nuestro Señor Jesús, siguieron los pasos de Su Maestro, y siempre que ministraban la Palabra, nunca se olvidaban de orar por los enfermos. También el Espíritu Santo, se manifiesta a través de la sanidad. Hoy es muy importante ministrar y rogar al Señor que derrame dones de sanidad en muchos de Sus hijos para ministrar porque la necesidad de la sanidad será muy grande.

El don de sanidad es la facultad sobrenatural dada por Dios a algunos creyentes, mediante el Espíritu Santo, por la cual estos creyentes al ungir a los enfermos, son sanados de cualquier tipo de enfermedad en una forma instantánea, completa y permanente. Este don fue dado no solo con el propósito de ayudar al necesitado sino más bien con el propósito de autenticar al mensajero como enviado de Dios con un mensaje que proviene directamente de Dios. Nuestro Señor Jesús, ha sido el más notable exponente con el poder para sanar enfermedades, liberar demonizados; pero Él mismo dijo que sanaba no solo para aliviar a los enfermos sino para mostrar que era el enviado de Dios:

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Jn 20, 30-31).

Las señales, entre ellas el sanar a los enfermos, no tuvieron como propósito final el simple hecho de sanar sino que a través de la sanidad se demostró que Jesús es el Cristo, el ungido de Dios, el Hijo de Dios. Al ver las señales, la gente podía creer en Él y creyendo podían tener vida eterna. La sanidad entonces fue una señal que autenticó mensaje y mensajero. Lo mismo fue con los apóstoles. El don de sanidad que tenían, entre otras señales, era una especie de credencial que garantizaba que ellos fueron enviados de Dios con un mensaje de Dios. Cuando el gran apóstol Pablo les expuso a los que atacaban su apostolado, escribió:

“Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros” (2ª Co 12, 12).

Las señales, prodigios y milagros, entre lo cual está el don de sanidad, fue la prueba de que Pablo fue también un apóstol, al igual que Pedro, Juan, y todos los demás.

Hoy día también necesitamos que el Señor, imparta estos grandes dones de milagros y sanidades, donde la sanidad en nuestras reuniones virtuales, también las hará el Señor en muchas personas que padecen de la enfermedad del coronavirus, sean grandes o pequeñas, sean sanos. Esa es nuestra gran confianza que el Señor imparta estos dos grandes dones tan semejante y Sus doce discípulos y a los setenta enviados que lo hicieron cuando proclamaban el evangelio.

Hoy en día existe sanidad sobrenatural, pero muy pocas administrada por hermanos o hermanas que tienen el don de sanidad sino administrada directamente por Dios en Su soberana voluntad y muchas veces en respuesta a la oración afligidamente ferviente de Sus hijos y también de personas muy afligidas que claman en su gran desesperación y necesidad.

Para la gloria, honra y alabanza de Dios.

Dr. Iván Pereira Morgenstern

BIBLIOGRAFÍA:

Biblia de Estudio Pentecostal, Versión Reina Valera, 1960, Editorial Vida.

Microsoft® Encarta® 2009. © 1993-2008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

CIBERGRAFÍA:

¿Cómo hacer reuniones caseras, o reuniones cristianas en…diosparatodos.com › como-hacer-reuniones-caseras-o-reuniones-cristi…

Don de sanidad – Estudios Bíblicosestudiosbiblicos.quedicelabiblia.org › Espíritu Santo

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