La Navidad es un tiempo que suele asociarse con reuniones, regalos y celebraciones. Sin embargo, más allá del aspecto material, esta época ofrece la oportunidad de fortalecer relaciones, compartir momentos significativos y mostrar amabilidad hacia quienes nos rodean. Comer juntos, invitar a colegas, trabajadores o vecinos, y abrir el corazón a la comunidad son acciones que trascienden lo superficial y reflejan valores de liderazgo y empatía.

Algunos creyentes critican la celebración de la Navidad o prefieren ignorarla, argumentando que la fecha no es la verdadera del nacimiento de Cristo. Sin embargo, la esencia de la Navidad no depende del calendario, sino de la oportunidad de conmemorar la venida de Jesús y de generar amor, reconciliación y alegría entre las personas: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6, RV1960). Cualquier fecha puede ser un motivo para celebrar su presencia y compartir su mensaje de esperanza.

Compartir la mesa como acto de liderazgo

Invitar a amigos, colegas y vecinos a compartir una comida no es solo un gesto social, sino también un acto de liderazgo. Los líderes conscientes saben que la verdadera influencia se ejerce mediante el ejemplo, la generosidad y la capacidad de crear un ambiente de armonía y pertenencia. Una comida compartida permite fortalecer vínculos, mejorar la colaboración y fomentar un sentido de comunidad: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23, RV1960).

En el ámbito empresarial, este enfoque tiene un valor adicional. Compartir momentos con empleados, compañeros de trabajo o socios fomenta la cohesión, el compromiso y la motivación. Una invitación genuina a la mesa transmite aprecio y consideración, reforzando la confianza y la lealtad, elementos esenciales para un liderazgo eficaz.

La amabilidad como herramienta de transformación

La Navidad es un recordatorio de que pequeños gestos pueden tener un gran impacto. Saludar, agradecer, ofrecer ayuda o simplemente escuchar a alguien son actos que fortalecen la comunidad y reflejan la enseñanza de Cristo: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32, RV1960).

Esta amabilidad tiene repercusiones tangibles en la vida cotidiana y en la productividad. Los empleados que se sienten valorados muestran mayor compromiso, mientras que los vecinos y amigos aprecian el respeto y la consideración. En tiempos donde el aislamiento y la rutina pueden generar desconexión, la Navidad ofrece un pretexto positivo para acercarnos y sembrar empatía.

Celebrar con propósito y consciencia

Aunque no todos coinciden en la manera de celebrar la Navidad, lo importante es el propósito detrás de las acciones. El enfoque no está en la fecha exacta, en los regalos o en la pompa de la festividad, sino en la oportunidad de generar relaciones significativas y expresar valores cristianos: amor, solidaridad y generosidad.

Algunas estrategias para celebrar conscientemente incluyen:

  • Invitar a compañeros de trabajo o vecinos a una comida compartida, promoviendo la integración y la armonía.

  • Practicar gestos de amabilidad que no se limiten a un día, sino que perduren en la rutina diaria.

  • Valorar la convivencia y la conexión por encima de la apariencia o el protocolo.

  • Reflexionar sobre la importancia de la venida de Cristo y cómo su mensaje puede guiar nuestras acciones.

Como líder o empresario, reconocer estas oportunidades permite que la Navidad sea un tiempo de aprendizaje y crecimiento, tanto personal como colectivo: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados” (Efesios 5:1, RV1960). La celebración consciente se convierte en una herramienta para cultivar la empatía, la cohesión y la responsabilidad social.

Conclusión

La Navidad no debe verse como un tiempo de consumismo o cumplimiento social, sino como un momento propicio para compartir, fortalecer lazos y vivir la fe a través de acciones concretas. Comer juntos, invitar a colegas, trabajadores o vecinos y mostrar amabilidad son formas de vivir los principios de Cristo y de ejercer liderazgo desde el corazón.

Aunque algunos critiquen la festividad o cuestionen la fecha, cualquier momento puede ser válido para celebrar la venida de Jesús y para crear espacios de conexión y esperanza. La verdadera esencia de la Navidad se refleja en cómo tratamos a quienes nos rodean y en la disposición a sembrar amor, reconciliación y gratitud, haciendo de cada gesto una oportunidad para transformar vidas.

 

Por María del Pilar Salazar

Decana Académica 

Univ. Logos

YouTube: https://www.youtube.com/@LeccionesdeBibliayCiencia

Facebook: https://www.facebook.com/leccionesbibliayciencia/

Instagram: https://www.instagram.com/leccionesdebibliayciencia/

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

WeCreativez WhatsApp Support
Nuestro equipo de atención al cliente está aquí para responder a sus preguntas. Pregúntanos cualquier cosa!
👋 Hola, ¿cómo puedo ayudar?